Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los años del vampiro
La maleta se marcha por su cuenta,
el café que se sale sin permiso,
la historia que se cuenta sin el tiempo,
la muerte que despliega un manumiso.
La raíz que no sabe si revienta,
el poder que se da sin previo aviso;
los dioses se marcharon como el viento,
la mano que se tiende por sorpresa,
el hombre consumido y sin aliento.
Sin guerra se quedó la tarde alegre
y el sol la derritió por compromiso;
de noche resurgió lo que nos cubre
prisión de algún querer sin paraíso.
Me voy a no sé donde si me marcho,
me marcho a no sé sabe qué lugar;
lugares tiene el mundo que es preciso
cerrar la puerta falsa y visitar.
Trescientos son los años del vampiro,
milenios quedan para aniquilar,
por eso yo me voy con los suspiros
fantasmas que no dejan de ambular.
De auroras sigo siendo todo lleno,
de ocasos no me puedo disfrazar;
rotundo debo ser por el camino,
desnudo llego al norte casi mar.
Pretendo describir a los destinos
que tienen la manía de abjurar,
y siguen retumbando peregrinos
los días en que nunca doy el par.
En paz os dejo a todo lo que es santo
que santos hubo tantos de labrar,
que ahora santifican al comino
y matan los caminos del lagar.
Soy vid que si bebéis os hará libres,
el vino de la vida que amarás;
si en agua no lo mezclas y confundes
borracho en letanías volverás.
Pacífico me llaman los guerreros
que tienen en sus armas el timón,
quisiera ser del árbol limonero,
el cítrico que amarga por limón.
La maleta se marcha por su cuenta,
el café que se sale sin permiso,
la historia que se cuenta sin el tiempo,
la muerte que despliega un manumiso.
La raíz que no sabe si revienta,
el poder que se da sin previo aviso;
los dioses se marcharon como el viento,
la mano que se tiende por sorpresa,
el hombre consumido y sin aliento.
Sin guerra se quedó la tarde alegre
y el sol la derritió por compromiso;
de noche resurgió lo que nos cubre
prisión de algún querer sin paraíso.
Me voy a no sé donde si me marcho,
me marcho a no sé sabe qué lugar;
lugares tiene el mundo que es preciso
cerrar la puerta falsa y visitar.
Trescientos son los años del vampiro,
milenios quedan para aniquilar,
por eso yo me voy con los suspiros
fantasmas que no dejan de ambular.
De auroras sigo siendo todo lleno,
de ocasos no me puedo disfrazar;
rotundo debo ser por el camino,
desnudo llego al norte casi mar.
Pretendo describir a los destinos
que tienen la manía de abjurar,
y siguen retumbando peregrinos
los días en que nunca doy el par.
En paz os dejo a todo lo que es santo
que santos hubo tantos de labrar,
que ahora santifican al comino
y matan los caminos del lagar.
Soy vid que si bebéis os hará libres,
el vino de la vida que amarás;
si en agua no lo mezclas y confundes
borracho en letanías volverás.
Pacífico me llaman los guerreros
que tienen en sus armas el timón,
quisiera ser del árbol limonero,
el cítrico que amarga por limón.