Habrá algún añorado rincón
para el hombre que desea
la muerte a su cuerpo
en la trágica madrugada.
Nadie ríe y no saben
que son los sueños.
Solo entre piedras duermen
como si fueran un abandonado muerto.
Que trágico es ahora llamarse hermano,
pues con un par de palabras
nos apuñalan la espalda.
¿Así somos unidos?,
¿Cómo será el futuro de nuestra mañana?
Todos somos pobres,
y ¿Qué son los ricos?
Pobres, pero pobres en caridad
al ver a los bastardos sus hermanos olvidados,
viviendo en un oscuro túnel maloliente,
como si fueran asquerosas ratas,
les dan la espalda mostrando su desprecio.
Carlos camina y dice:
Hablas de dios y me
maltratas contradiciendo su palabra.
Camino en calles de oro
y a su afuera veo la casa de martirios,
sigo en dicha calle y veo como
se cuelgan los bastardos en ramas,
como tarzan cuando hay peligro,
pero luego van cayendo
como palomas envenenadas.
¿Quién llora por eso? ,
¿Quién critica el abandono
del bastardo muerto?
Nadie, prácticamente nadie.
Como sueltan el whisky,
como bailan y ríen
los malditos avaros acaudalados,
que pavor escuchar esa
penumbra de tertulias con
un sin fin de mala hierbas.