Lo que sigue (del fracaso)
Buscando verdad
encontré versiones
y dejé de confiar en mi voluntad,
que sólo acercaba ilusiones.
Entre falsos caminé despierto,
descubrí el castigo del insomnio
y declaré mi culpa mientras caía
en este superpoblado desierto.
La vuelta al camino
parece servida,
pastillas como remedios
me acercan a la salida.
Tramos tormentosos
y crónicas tensiones.
¿La cura se aproxima?...
Sólo buceo en depresiones.
Sustancias recetadas
alejan los síntomas
y mantienen a la cruel bestia dormida,
a quien temo liberar para no ser víctima.
Suena la brisa y brilla la calma,
pero ningún comprimido espanta a los fantasmas.
Un milagro sería bienvenido
si tan solo lo tuviera merecido.
A toda la esperanza errante
la abandoné por ser un cobarde
y no enfrentar las fuerzas
plagadas de farsantes.
Me dirijo al exterior
que fue tanto tiempo un abismo.
Disfruto la ansiedad optimista
y el pánico desvanecido.
Soy el gran perseguidor de mi mismo.
E. E. E.