IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Llorándole al vacío,
las ventiscas de negro hastío,
no mueren,
viven en las sombras,
aquellas sentencias de completo dolor,
acechan a entes desahuciados,
que vagan por la curvatura del horizonte,
contemplando la hambruna del cielo,
anochecer de estrellas pálidas,
decapitan promesas sin piernas,
y se alimentan de sus pechos,
visceralidades de profunda depresión,
en el centro de la soledad,
la edad del tiempo se inmola,
al saberse agrietada por la suerte,
lloro, porque la vida es lágrima,
imploro,
para que todos lloren conmigo.
las ventiscas de negro hastío,
no mueren,
viven en las sombras,
aquellas sentencias de completo dolor,
acechan a entes desahuciados,
que vagan por la curvatura del horizonte,
contemplando la hambruna del cielo,
anochecer de estrellas pálidas,
decapitan promesas sin piernas,
y se alimentan de sus pechos,
visceralidades de profunda depresión,
en el centro de la soledad,
la edad del tiempo se inmola,
al saberse agrietada por la suerte,
lloro, porque la vida es lágrima,
imploro,
para que todos lloren conmigo.