Aborrezco cocinar, no sé nada de video juegos y jamás jugué nunca nada.
No me interesa ver las horas a cada momento por eso jamás llevo un reloj conmigo.
Pero lo que más me agrada es pensar en ti como una loca, y fue así que descubrí lo bonito de ser yo misma.
Sufro de insomnio, nunca me baño todos los días.
Te confieso también que lloro de la nada por lo irreversible de lo que sucede; soy una mujer simple que ama verte vivir; que ha sufrido y que algunas veces se alejo de sus momentos para encontrarse con aires mentolados, invernales y a veces tan fríos.
Con defectos y virtudes como todos nada distinta a los demás.
Sufro de sensibilidad, soy callada cuando quiero y me aferro a tus miradas que me hablan de lo que tus labios callan, a tus abrazos y a tus besos incontables que expresa lo que no te atreves a decir.
Solo soy tu amante diferente porque tú me haces así, me hiciste única y vehemente en la vida.
De ahí se producen mis costumbres trasnochadas que acertadamente olvide por completo, odio el rosadito desde hace mucho tiempo por eso escogí los colores neutros, siempre me acompañan mi celular, mi mp5 que se te hará conocido y mi infalible espejo. Fui a la universidad porque no había de otra.
Tengo mi cuerpo humano como otros el cual funciona perfectamente por ahora aunque con sus altos y bajos en algunos tiempos, por lo tanto grito, vocifero groserías cuando me provocan, reniego, lloro y también es tuyo para hacer el amor y para lo que se te antoje.
Después de leer todo esto te irás dando cuenta
que soy más difícil de lo que piensas, todo lo demás es tan caótico sin ti.
No encuentro forma alguna de vivir sin ti, seguir adorándote es inacabable,
es de dos, es de tú y yo.