• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Llego con dos anclas de marfil

penabad57

Poeta veterano en el portal
La pregunta del reloj es simple,
¿cuándo el lirio inmortal?

Llueve en la cornisa gris,
la bruja del agua se multiplica en gotas de ámbar.

Noche de murciélagos azules,
noche sin párpados,
toda ella claridad de luna mojada.

Los balcones sin rejas,
cristal de amapola en los ovarios,
un ruiseñor en el alar con gabardina de plumas.

Mi paseo de hojas blancas,
frío de piedra en los índices
que pautan tu sombra,
viajada,
nocturna
como un pastor de alfiles
sin memoria.

La luz es un viaje de olas
que sueñan candiles infinitos
bajo las cejas de un dios
que calcina con su aliento de estrella
los lupanares.

Las palabras,
¿qué mi amor?,
sí cariño,
son ausencia de imperativos,
tumba de brioso corcel,
jauría sin rubor
en la metamorfosis que daña.

Piso hogueras como charcos
con su luz de mariposas febriles,
respiro orquídeas como branquias de un seno rosáceo,
vitalidad virgen de los esquejes
que anuncian una sed de pájaros.

Conviven en mí las cenizas en flor
con tu desnudez,
unas vuelan en nubes oscuras,
tu desnudez rompe el beso que ilumina la canción del alba,
volátil tú,
piel que flota entre los arcos del tiempo.

La soledad de las calles no grita,
ecos de vendaval y cortinas que duermen la madrugada,
en los poros de un farol,
insectos de mar,
giran,
vértigo insomne en rumor de alas.

La música es un ayer de ritmos cansados,
se vuelca en mí una estrofa
y ya no soy sino un astro sin luz
que empieza a añorar su luciérnaga albina.

Y llego con dos anclas de marfil,
y no estás,
aunque tu voz aún se escuche entre las ondas de aquel estribillo
que tan bien conocías
y ahora desconoces.
 
Última edición:
La pregunta del reloj es simple,
¿cuándo el lirio inmortal?

Llueve en la cornisa gris,
la bruja del agua se multiplica en gotas de ámbar.

Noche de murciélagos azules,
noche sin párpados,
toda ella claridad de luna mojada.

Los balcones sin rejas,
cristal de amapola en los ovarios,
un ruiseñor en el alar con gabardina de plumas.

Mi paseo de hojas blancas,
frío de piedra en los índices
que pautan tu sombra,
viajada,
nocturna
como un pastor de alfiles
sin memoria.

La luz es un viaje de olas
que sueñan candiles infinitos
bajo las cejas de un dios
que calcina con su aliento de estrella
los lupanares.

Las palabras,
¿qué mi amor?,
sí cariño,
son ausencia de imperativos,
tumba de brioso corcel,
jauría sin rubor
en la metamorfosis que daña.

Piso hogueras como charcos
con su luz de mariposas febriles,
respiro orquídeas como branquias de un seno rosáceo,
vitalidad virgen de los esquejes
que anuncian una sed de pájaros.

Conviven en mí las cenizas en flor
con tu desnudez,
unas vuelan en nubes oscuras,
tu desnudez rompe el beso que ilumina la canción del alba,
volátil tú,
piel que flota entre los arcos del tiempo.

La soledad de las calles no grita,
ecos de vendaval y cortinas que duermen la madrugada,
en los poros de un farol,
insectos de mar,
giran,
vértigo insomne en rumor de alas.

La música es un ayer de ritmos cansados,
se vuelca en mí una estrofa
y ya no soy sino un astro sin luz
que empieza a añorar su luciérnaga albina.

Y llego con dos anclas de marfil,
y no estás,
aunque tu voz aún se escuche entre las ondas de aquel estribillo
que tan bien conocías
y ahora desconoces.


Siempre que llego a tus temas me pregunto cómo te surge una inspiración tan elevada. Yo suelo hablar mucho pero a veces cuando algo es muy hermoso no sé bien qué decir, excepto que el ensamble de imágenes me resulta conmovedor.
Un abrazo.
 
A veces quisiera preguntarle al poeta: ¿Por qué escribes esto, por qué escribes aquello? pero sé de su andar íntimo, como el mío y no me atrevo a preguntarle, ni nunca lo voy hacer. El poeta es único en su especie y el merece que la privacidad de sus escritos no sea cuestionada, sólo corresponde leerlo y disfrutar de sus tan gratas lecturas.
Gracias poeta por compartir tu bello arte con todos nosotros y como te dije una vez: te nos has escapado del lote, como se dice en el argot ciclístico.
Saludo caluroso, compañero Penabad
 
Siempre que llego a tus temas me pregunto cómo te surge una inspiración tan elevada. Yo suelo hablar mucho pero a veces cuando algo es muy hermoso no sé bien qué decir, excepto que el ensamble de imágenes me resulta conmovedor.
Un abrazo.
Yo creo que simplemente hay que dejarse llevar por la poesía y tratar de plasmar lo que sientes o imaginas. Es lo que yo hago al menos. Gracias, Cecy, por tu visita y palabras. Abrazos.
 
A veces quisiera preguntarle al poeta: ¿Por qué escribes esto, por qué escribes aquello? pero sé de su andar íntimo, como el mío y no me atrevo a preguntarle, ni nunca lo voy hacer. El poeta es único en su especie y el merece que la privacidad de sus escritos no sea cuestionada, sólo corresponde leerlo y disfrutar de sus tan gratas lecturas.
Gracias poeta por compartir tu bello arte con todos nosotros y como te dije una vez: te nos has escapado del lote, como se dice en el argot ciclístico.
Saludo caluroso, compañero Penabad
Cada poeta lleva dentro un mundo. Mi aspiración es ser capaz de transmitirlo al lector y que éste, de alguna manera, se reconozca en él. Difícil tarea. Un abrazo, Antonio.
 
La pregunta del reloj es simple,
¿cuándo el lirio inmortal?

Llueve en la cornisa gris,
la bruja del agua se multiplica en gotas de ámbar.

Noche de murciélagos azules,
noche sin párpados,
toda ella claridad de luna mojada.

Los balcones sin rejas,
cristal de amapola en los ovarios,
un ruiseñor en el alar con gabardina de plumas.

Mi paseo de hojas blancas,
frío de piedra en los índices
que pautan tu sombra,
viajada,
nocturna
como un pastor de alfiles
sin memoria.

La luz es un viaje de olas
que sueñan candiles infinitos
bajo las cejas de un dios
que calcina con su aliento de estrella
los lupanares.

Las palabras,
¿qué mi amor?,
sí cariño,
son ausencia de imperativos,
tumba de brioso corcel,
jauría sin rubor
en la metamorfosis que daña.

Piso hogueras como charcos
con su luz de mariposas febriles,
respiro orquídeas como branquias de un seno rosáceo,
vitalidad virgen de los esquejes
que anuncian una sed de pájaros.

Conviven en mí las cenizas en flor
con tu desnudez,
unas vuelan en nubes oscuras,
tu desnudez rompe el beso que ilumina la canción del alba,
volátil tú,
piel que flota entre los arcos del tiempo.

La soledad de las calles no grita,
ecos de vendaval y cortinas que duermen la madrugada,
en los poros de un farol,
insectos de mar,
giran,
vértigo insomne en rumor de alas.

La música es un ayer de ritmos cansados,
se vuelca en mí una estrofa
y ya no soy sino un astro sin luz
que empieza a añorar su luciérnaga albina.

Y llego con dos anclas de marfil,
y no estás,
aunque tu voz aún se escuche entre las ondas de aquel estribillo
que tan bien conocías
y ahora desconoces.
Cada fecunda raiz de los sentimientos dejan esas anclas donde el pescador decide
esa sublimacion casi musical para añorar la pureza no alcanzada. restregarse pues
los parpados en ese espacio universal que es conocido cuando se ansia el
aliento para esos fragmentos de vida. me ha gustado. saludos de luzyabsenta
 
Atrás
Arriba