Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
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[FONT="]Implosión de líneasrígidas en la arquitectura,
[FONT="]los muros de las casadesfallecen su colorido.
[FONT="]Se graba la penumbraen la mirada de yeso
[FONT="]demolidos hierroscementados entre zafras con ira.
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[FONT="]Nada saben las ásperascrines del mitón herido
[FONT="]de precipitados aludesen balcones agrietados de herrumbre.
[FONT="]El barro blanco es lacal polvorienta de estrellas caídas
[FONT="]y la lengua mordazgolpea el agua al viento del frío.
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[FONT="]Se detienen las ruedasgastadas en las arterias del tránsito,
[FONT="]multiplicadas corbatasnegras luce el peatón peregrino
[FONT="]y en su reloj labalanza es desarmonía de estático paso,
[FONT="]la conversión de lasrosas implantan sepias fotografías.
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[FONT="]En retratos deagujeros glicinas impías en alocado desequilibrio
[FONT="]avanzan entre aguasciegas fachadas confusas de mástiles perimidos,
[FONT="]lentos movimientos denavíos desflorecidos en mareas antípodas.
[FONT="]El viento se haceflagelo de látigo azuzando sustancias difusas.
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[FONT="]En la conversaciónenredada nace el idioma babélico
[FONT="]con la mala virtudsanguínea del tomate apedreado.
[FONT="]Los hombres concorbata se balancean en la línea del peligro
[FONT="]y damas arpías conhumus patético lloran doliente muñecas rotas.
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[FONT="]Entre la cuerdavibrante del caos apocalíptico
[FONT="]prevalece el esfuerzomancomunado de ir acomodando los ejes de las carretas