Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Veo llegar la muerte durante
un sueño, en el sueño todo es oscuro.
Amó la vida, me embriagó con ella y
de los amores que vinieron,
sublimó todo:
Los dolores, los desaciertos,
¿y la muerte? que espere
el día de la agitación suprema,
la agonía, la sequía de los labios.
Ella me desplazará dudosa
con su canción hacia la región oculta,
en la cual el dolor desaparece
con la calma del silencio.
Los huesos congelados
cruzarán las estrellas
con el fin de ver otro cielo,
otros horizontes, otro mar,
otras ciudades,
porque en el alma está
el cansancio de una larga vida.
Cuando la vida da
ese diferente acento,
adquiere una intimidad externa
que se oculta en la sombra,
tranquilo, sin hablar,
incluyendo el corazón
en los días de la
razón de su paso por la tierra.
Toda la plenitud se compagina
con la promesa esplendida de
la visitación del ángel negro,
el que irá lejos en nuestra compañía,
después que la sonrisa nocturna
haya elegido desear el viaje.
El gran deseo,
muriéndose como mi cuerpo,
pero diferente, diferente,
la tierra a lo lejos está al fin abierta,
tiene su propio mar cantando,
límite final de toda gloria.
un sueño, en el sueño todo es oscuro.
Amó la vida, me embriagó con ella y
de los amores que vinieron,
sublimó todo:
Los dolores, los desaciertos,
¿y la muerte? que espere
el día de la agitación suprema,
la agonía, la sequía de los labios.
Ella me desplazará dudosa
con su canción hacia la región oculta,
en la cual el dolor desaparece
con la calma del silencio.
Los huesos congelados
cruzarán las estrellas
con el fin de ver otro cielo,
otros horizontes, otro mar,
otras ciudades,
porque en el alma está
el cansancio de una larga vida.
Cuando la vida da
ese diferente acento,
adquiere una intimidad externa
que se oculta en la sombra,
tranquilo, sin hablar,
incluyendo el corazón
en los días de la
razón de su paso por la tierra.
Toda la plenitud se compagina
con la promesa esplendida de
la visitación del ángel negro,
el que irá lejos en nuestra compañía,
después que la sonrisa nocturna
haya elegido desear el viaje.
El gran deseo,
muriéndose como mi cuerpo,
pero diferente, diferente,
la tierra a lo lejos está al fin abierta,
tiene su propio mar cantando,
límite final de toda gloria.
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