Toño Jerez
Poeta recién llegado
LIBÉLULAS SIN VOZ
A los inmigrantes y sus muros
Hoy ha descarrilado el sol, de noche
su tránsito hacia el alba se detuvo.
Ha quedado su cuerpo roto y solo.
Subastan el cadáver, mercaderes
de luces y sonrisas, comerciantes
con razones metálicas, vacías.
Beben su amarga sangre los chiquillos.
Se visten con arena nuestros árboles.
Han sido detenidos los abrazos.
Atormentan el aire, la estridencia
de sirenas azules, su mentira
intermitente, excusa lacerante.
Tuvo lugar la muerte cuando un niño
acunaba sus lunas en un cubo
lleno de mar y sueños imposibles.
Quedan los girasoles moribundos
enlutado este llanto vegetal.
Inerte es el latido de la savia
Perdida la memoria de la mar
adormecen sus olas el lamento,
recuerdo luminoso de la sal.
Se desnudan los gritos suplicando
en la negra azotea de mi cielo.
Moribundas libélulas sin voz.
Hay pieles azabaches escapando,
corren acariciando las farolas.
Efímero propósito eléctrico.
Hoy ha descarrilado el sol, se muere.
Imposible olvidar este silencio
de barro, de cadenas y de hambrunas.
Toño Jerez