Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Es en la claridad
donde reside la sabiduría.
Ni la oscuridad más espesa
llega ni siquiera a rozar
la verdadera esencia del alma.
No es la mano húmeda del miedo
la que pueda arrancar el valor innato
de la libertad de querer ser.
De saber que cada camino emprendido
es una secuencia programada;
un mapa tatuado en la fina superficie
que envuelve la voluntad del mundo.
Es en la claridad
donde reside la sabiduría.
Las letras solo son su lenguaje;
la forma que tiene el alma
de definirse libre.
Las Golondrinas siempre vuelven
y no es la oscuridad su virtud;
navegan veloces su estacional camino,
libres, aún en su obligación nativa.
Ningún ser deja de ser libre
por seguir el mapa de su natural sino,
como ningún poeta deja de serlo
cuando la noche aprieta y grita
en el socavón inmenso de sus vacíos.
Es en la claridad
donde reside la sabiduría,
y es en la noche negra,
donde el lego y el poeta
pagan el verdadero precio
del legado de su humanidad.
donde reside la sabiduría.
Ni la oscuridad más espesa
llega ni siquiera a rozar
la verdadera esencia del alma.
No es la mano húmeda del miedo
la que pueda arrancar el valor innato
de la libertad de querer ser.
De saber que cada camino emprendido
es una secuencia programada;
un mapa tatuado en la fina superficie
que envuelve la voluntad del mundo.
Es en la claridad
donde reside la sabiduría.
Las letras solo son su lenguaje;
la forma que tiene el alma
de definirse libre.
Las Golondrinas siempre vuelven
y no es la oscuridad su virtud;
navegan veloces su estacional camino,
libres, aún en su obligación nativa.
Ningún ser deja de ser libre
por seguir el mapa de su natural sino,
como ningún poeta deja de serlo
cuando la noche aprieta y grita
en el socavón inmenso de sus vacíos.
Es en la claridad
donde reside la sabiduría,
y es en la noche negra,
donde el lego y el poeta
pagan el verdadero precio
del legado de su humanidad.