Sira
Poeta fiel al portal
Las pequeñas miserias
Son siempre las cosas más pequeñas;
como el cabello caído en la almohada,
el dolor por el bruxismo en la quijada,
las ojeras violáceas y deslucidas greñas.
Aquella panadería de barrio que se cierra
y sus dulces de una infancia casi olvidada.
Una muñeca Barbie grisácea y empolvada,
un intrincado puzzle al que le faltan piezas.
Es una molestia pulsátil que persevera
desde la vértebra L1 a la L5 de la espalda.
Intolerancias alimenticias insospechadas
y también las fotos polaroid con tu expareja.
Son unos vaqueros rotos que ya no entran
y finas arrugas que enmarcan la mirada.
Canas ebúrneas en melenas azabachadas
y un omeprazol después de cada cena.
Como os iba diciendo: nuestras vidas son la suma
de todas nuestras pequeñas, cotidianas miserias.
Son siempre las cosas más pequeñas;
como el cabello caído en la almohada,
el dolor por el bruxismo en la quijada,
las ojeras violáceas y deslucidas greñas.
Aquella panadería de barrio que se cierra
y sus dulces de una infancia casi olvidada.
Una muñeca Barbie grisácea y empolvada,
un intrincado puzzle al que le faltan piezas.
Es una molestia pulsátil que persevera
desde la vértebra L1 a la L5 de la espalda.
Intolerancias alimenticias insospechadas
y también las fotos polaroid con tu expareja.
Son unos vaqueros rotos que ya no entran
y finas arrugas que enmarcan la mirada.
Canas ebúrneas en melenas azabachadas
y un omeprazol después de cada cena.
Como os iba diciendo: nuestras vidas son la suma
de todas nuestras pequeñas, cotidianas miserias.