Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Emigro de mí , con rosados cielos del atardecer,
hiriendo en la lejanía peñascos de trigo,
dorándose como manzanas de sidra viejas.
En la delgadez tentaculada que se graba,
al penetrar la llaga de esa herida dejada atrás
disgrego en llama y en rojo desazón,
para reinventarme cerca de la puerta nacida de mi ausencia.
Y ahí encontrándome en mi huida hacia delante.
Averiguo el pálpito de la fuga.
Arañando las paredes del horizonte.
Que abrigan mi porvenir.
Reservados todos los derechos©
hiriendo en la lejanía peñascos de trigo,
dorándose como manzanas de sidra viejas.
En la delgadez tentaculada que se graba,
al penetrar la llaga de esa herida dejada atrás
disgrego en llama y en rojo desazón,
para reinventarme cerca de la puerta nacida de mi ausencia.
Y ahí encontrándome en mi huida hacia delante.
Averiguo el pálpito de la fuga.
Arañando las paredes del horizonte.
Que abrigan mi porvenir.
Reservados todos los derechos©
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