Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Las nubes del Paraíso
Por una nube que anda suelta estaba
el cielo azul pasando al mundo oscuro;
cuando la nube se reunió al seguro
de ese tronar que otra controlaba,
se fue a mirar si el mundo que se acaba
pone su fin dejando el aire puro.
Quizá una nube quede con futuro
si la memoria llueve sin la traba
de ver pasar el tiempo condenado;
común recuerdo, soledad nacida,
del desorden con luz aparecida.
Auroras comprendidas se han dejado
la triste compañía recibida
y el doble de un diluvio abandonado.
Como un hombre miraba sin ser visto
lo dieron invisible al compromiso;
y tuvo la osadía de ocultarse,
y puso lo divino por bufarse
queriendo ser el dios, futuro Cristo,
que peca de perdón incircunciso
amando al pecador sin excusarse
del reino que detuvo al paraíso;
El puede con la fe de lo imprevisto
volver a ser Adán, embarazarse,
del semen que corrió sin el preciso
conducto del amor que manumiso,
ejerce la función de arrodillarse
al pie, junto al Belén, del anticristo.
No sabe que los magos son hartarse
del vicio colocado de indiviso.
El tiempo es como el ave de indeciso,
saluda y pasa raudo al olvidarse
que fue la voluntad jamás amarse
si el odio aún mantiene su permiso.
Por una nube que anda suelta estaba
el cielo azul pasando al mundo oscuro;
cuando la nube se reunió al seguro
de ese tronar que otra controlaba,
se fue a mirar si el mundo que se acaba
pone su fin dejando el aire puro.
Quizá una nube quede con futuro
si la memoria llueve sin la traba
de ver pasar el tiempo condenado;
común recuerdo, soledad nacida,
del desorden con luz aparecida.
Auroras comprendidas se han dejado
la triste compañía recibida
y el doble de un diluvio abandonado.
Como un hombre miraba sin ser visto
lo dieron invisible al compromiso;
y tuvo la osadía de ocultarse,
y puso lo divino por bufarse
queriendo ser el dios, futuro Cristo,
que peca de perdón incircunciso
amando al pecador sin excusarse
del reino que detuvo al paraíso;
El puede con la fe de lo imprevisto
volver a ser Adán, embarazarse,
del semen que corrió sin el preciso
conducto del amor que manumiso,
ejerce la función de arrodillarse
al pie, junto al Belén, del anticristo.
No sabe que los magos son hartarse
del vicio colocado de indiviso.
El tiempo es como el ave de indeciso,
saluda y pasa raudo al olvidarse
que fue la voluntad jamás amarse
si el odio aún mantiene su permiso.