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Las neuronas esquizofrénicas

Dertodesking

Poeta recién llegado
I
«Desde jóvenes,
sintiendo la dualidad entre el actor físico y el actor invisible;
desde jóvenes,
sintiendo la metamorfosis de todas las nacionalidades del Mundo
en una sola.


Desde jóvenes,
creyendo que ellos eran como nosotros...


Pero nuestra Torre de Babel
se erigió sobre unas voces
imposibles de acallar».


«Siéntate, Ángela.
¡Mírame, Ángela!
Has de creerme:
la infancia es un dije que se empaña
por la existencia,
y por el semen.»

Ayuso Muramasa
es Dios,
y Dios
quiere
ver mi pueblo
en llamas.
Lo llevé
a ver el atardecer
desde un
sitio alto.
Bajo la luz
del ocaso,
todo parecía
arder;
Ayuso Muramasa
imaginó que Rota
era el mundo,
y ahora es feliz.
Ya no gimotea
mientras
se lamenta
de su desdicha,
porque el concepto
del mundo ardiendo
es cada vez más nítido.

«Siéntate, Ángela.
¡Bésame, Ángela!.
Eres mi amante:
cuando me acuesto
estás muy cerca...».

Fuego,
rojo,
Sol,
rojo,
sangre,
roja,
ira,
roja,
Dios,
rojo,
mundo,
rojo.

Una ilusión
se convertirá en una realidad.
Ayuso se recrea en el incendio,
pero pronto, todo el pueblo
verá el mundo tal y cómo lo ve Ayuso Muramasa.
«¡Mírame, Ángela!
¡Háblame, Ángela!
Pasará rápido».
Sudor frío, espasmos musculares.
Las paredes de mi habitación se han convertido
en un pasillo angosto
sin final.
Desde la ventana, el cielo se abre en dos;
el horizonte se derrite.
¡El Sol!
¡El Sol se cae!
Oscuridad...
Sonidos del Neolítico:
Crash... Uargh... Pom... Pom...
Crash, ¡Uargh! Pom, pom,
¡Crash! ¡UARGH! ¡Pom! ¡Pom!
¡CRASH! ¡UARGH! ¡POM! ¡POM!

Los hombres primitivos gritan,
los animales corren por la sabana africana,
desordenados...
¡Sonidos del presente!
Biiiip... Clic... Psssst... Psssst...
Biiiip, clic, psssst, psssst,
¡Biiiip! ¡Clic! ¡Psssst! ¡Psssst!
¡BIIIIP! ¡CLIC! PSSSST! ¡PSSSST!

Las máquinas trabajan sin parar;
los teléfonos móviles pitan;
los coches se deslizan por carreteras
mal asfaltadas.
Todo está cada vez más alto.
Me tapo los oídos con las manos;
aúllo desesperadamente
hasta quedarme sin voz
y
me escondo en la cavidad
de una manta cálida...
Pero las voces y los sonidos
se convierten
en ruido blanco.
De repente, silencio.
Una multitud narcotizada sobre las
cenizas de un Sol sin vida.
«¡Despierta, despierta!».
Rayos de luz sobre el cielo grisáceo.
«¡Despierta, despierta!».
La cara de Ayuso Muramasa, sonriendo.
«¡DESPIERTA, DESPIERTA!».
«¿Por qué derramas lágrimas Ángela?
Vamos, detente.
Vuelve conmigo.
¡Pasará rápido!».
Hace mucho calor.
Me gustaría ser una moneda de dos Euros,

modelada a partir de mi alma.
Hace mucho calor.
La cirugía plástica hace milagros,
pero no quiero convertirme en un
extraño para mí mismo.
Hace mucho calor.
Los pies de Ayuso Muramasa
son grandes, y cómodos.
Hace mucho calor.
Rojo.
Soy rojo.
Soy el fuego.
Soy el Sol de un agosto crepuscular.
Soy un canguro.
Soy una araña.
Soy uno con el Universo
¿Soy Ayuso Muramasa?
Sí.
Mi nombre es Ayuso Muramasa.
Siempre he sido Ayuso Muramasa.
Todos son Ayuso Muramasa.
Todos somos Ayuso Muramasa.
Ayuso Muramasa
A yu so mu ra ma sa
A y u s o m u r a m a s a


«Yo podría ser tu padre, ¿sabes?
¡Sonríe, Ángela!
¡No! ¡No sin formas!».

«Jurar es como comer helado, Ángela».
«¿Por qué?»
«Porque se derrite mucho antes de que puedas digerirlo».
«Entonces, cuándo tú juras, ¿siempre mientes?»
«No. Pero mira a esa gente.
¿Tú crees
que ellos dicen
la verdad?
Casi nadie lo hace, Ángela».
«Nuestros cuchillos,
cercenan a la efigie
de espuria antorcha.
Todos gritamos
“muerte a la libertad”
porque su extendido
brazo parece
un saludo fascista
que se niega a sí mismo».
«Jesús comía chocolate Milka.
El color morado, que la empresa
utiliza como
imagen de marca,
está sacado de la Semana Santa».
«"Aquí huele a humanidad"
es un ejemplo de misantropía normalizada».
«El dodecafonismo es una forma
de composición musical
religiosa.
Doce notas, que representan a los apóstoles.
La percusión, como decimotercer
elemento, los guía».
«Te observaba en el parque:
Bajabas y subías
a través de un columpio.
(Tu madre era el motor que te propulsaba con severas manos).
Ella nunca te quiso;
¿acaso no sentiste
sus zarandeos crueles?
Por eso te salvé de ella.
Ahora cállate y...»
«¡Deja de mirar a mi niña!»
«Si quieres, chilla,
pero no llegarás muy alto, Ángela.
Quiero tocarte.
¡Estate quieta!».
«"Jesús nació en Belén", es una frase extraña.
Jesús comía chocolate Milka,
pero Jesús nunca nació.
Lo que la Biblia llama Jesús,
es el deseo de los sabios,
que no comprendían
los cambios que las nuevas generaciones
traían consigo.
Jesús ha de nacer en todas las
mujeres cuyo nombre sea Belén».
«Pero Ayuso Muramasa está aquí».
«La etimasia
es el carrito de un bebé
con una Virgen del Rocío
colgando, como un sonajero».
«Corríamos por Liberia, desnudos,
y con corazones arrancados;
así empuñábamos los kaláshnikovs
contra asentamientos enemigos».
«Estoy empalmado, Ángela:
me calmo en tus glúteos,
y en tus pechos pequeños».
«I kill the flies that enter my room
through the window,
and feel the loneliness of this night
as I head to sleep.
But I know I'm not alone:
the corpses of the insects lie there,
attached to the walls
by their own blood,

and this makes me so happy...
Yes, the bodies that are decomposing
before me;

they're mine.
As my hand ravaged their insides,
I felt their ecstatic voices,
claiming their flesh
as my very utmost possession:
"God, I am grateful to you.

As your benevolent
hand brought us death, we became one with Heaven".
I am a person, I am a fly.
I am everything I decide to put an end to.
For so,
I was chosen by Ayuso Muramasa».

Ayuso Muramasa rio.
Todo el Universo
estalló en una carcajada
estridente.
El Universo ya no es lo mismo que antes,
pensé.
Ahora, todos los gilipollas,
son yo.
Ahora,
todos
hablan alto
pero nadie se
interrumpe,
porque
esta insidiosa armonía
nos ha transformado
en Ayuso Muramasa.
Aun así,
sé que hemos alcanzado
la iluminación.
¿Eh, Javier?
¿Recuerdas las subnormalidades
que dijiste en clase?
«Una bestia sin cabeza, caótica: eso es el Universo que habla mediante números.
"La matemática
es el lenguaje
de la materia
en movimiento".
"La voz desordenada
del ser humano surge
durante la Prehistoria".

Llevamos Eones sin entendernos porque nunca hemos vibrado en el seno del Cosmos».
Ahora nos entendemos,
Javier.
Y hemos recurrido
a Dios antes que a los números.
«¿Y qué tenemos ahora,
cuando todos nuestros símbolos
son solo grises disímbolos
contra culturas cromáticas?».
Ya no existen más
culturas
que la humana.
No hay guerras, no sentimos el
odio, no sentimos el resentimiento…
Porque todos somos uno.
Eras un imbécil,
y has quedado retratado
como un imbécil.
Yo nunca me equivoqué:
sabía que el que se equivocaba,
eras tú.
«Hablaba de que me la chuparas;
acerca de tu día escolar...».

II

La Tierra suda, y huele a horrible gas
en fruto untado, y en ético estómago embutido;
palomas caen, mientras Arcángeles enfermos
asolan Cielos blancos, como signos
del Fin de un Mundo que abre sus rojos intestinos.
Estoy perdiendo la razón
de este Universo que se desborda;
rememoro el ayer vivido,
acudiendo a muchas Mnemósines,
furiosas por la enfermedad:
el día brillaba, atrapado
en el confín del horizonte,
pero nada tuvo sentido...
«Pero tú solo aullaste:
"¡Por favor, detente,
no puedo respirar!
¡Te juro que no hablaré!".
Yo te supliqué, te amenacé,
grabé vídeos mientras lo hacíamos...».
El Universo ha desaparecido.
El teólogo está por encima de Dios:
piensa en él, y se transforma
en un objeto en su mente.
Dios no es más que una alucinación colectiva.
¿Por qué pienso esto, si he muerto?
Es porque no estoy muerta.
Nadie ha muerto.
Solo Dios ha muerto.
Dios ha muerto.
Ayuso Muramasa...
Ayuso Muramasa
A y u s o M u r a m a s a
A y u s o M u r a m a s a

«Ahora eres mía, Ángela; solo mía...».
Me cago en mis muertos porque
en tus ataúdes no cabe más mierda,
Ayuso Muramasa
Me cago en todo lo que escribes
y en lo que aún no te ha dado tiempo
a escribir,
Ayuso Muramasa
Me cago en todo lo que dices
y en lo que aún no te ha dado tiempo
a decir,
Ayuso Muramasa
Mereces todos los cánceres
que matan a personas inocentes cada año;
mereces sentir todo el dolor que ha sufrido
la humanidad a lo largo de su historia;
mereces la muerte allá donde vayas,
allá donde estés.
¿Y yo? ¿Y yo qué cojones merezco?
Merezco poder verte morir sobre
la camilla de un hospital;
merezco poder escupir sobre tu tumba
y garabatear obscenidades en tu epitafio;
merezco poder desenterrar tu cadáver
y colgarlo de la fachada de mi edificio...
Sí...
Tan solo necesito rezar,
rezar todos los días
hasta que Dios
escuche mis plegarias,
y decida
matarte de una vez por todas,
Ayuso Muramasa
¿Pero quién es Ayuso Muramasa?
Ayu... ¿Ayu Ayu?
Ayu so...
Ayu ¡Sososososososososo!
Mura
Murama
sa.
Murama
¡Sasasasasasasasasasasasasasasasa!

Ayuso Muramasa,
¿es Dios?
Pero los doctores
de las batas blancas
no habían sentido su éxtasis.
No conocen el amor de Ayuso Muramasa.
Es triste.
Pobres desgraciados...
Están mintiéndome.
Sí. Me están mintiendo.
Me están mintiendo.
Me están mintiendo.
Me están mintiendo.
(La sangre brota
desde el corte rosado.
Fuente bermeja).
«Eyaculo eso
porque pinché mi coño
con un cuchillo».
«¿Por qué lo hiciste?».
«No lo sé, la verdad.
Se me fue la olla».
(Esquizofrénica
y sadomasoquista:
un regalito).
—¿Lo escribió ayer?—
—Pues no tengo ni idea.
A mí me dieron
una hoja de cuaderno
arrancada, ya está—.
—¿Qué te parece?—.
—¿Qué me parece el qué?—.
—¡La chavala esa!—.
—Está mal de ahí arriba
y escribe cosas raras...—.
(Feto abortado
en un contenedor:
materia orgánica).
—¿Qué es lo que tiene?—.
—Padece esquizofrenia
sin medicar—.
«¿Está seguro?».
«Su hija es esquizofrénico,
de eso no hay duda.
Podríais internarla
en un centro psiquiátrico,
pero algo así
frenaría su vida,
en mi opinión.
Tendríais que
hablar con psicólogo.
Os paso un número...».
—Jaime, ¿estás bien?—.
—Perdón, se me ha ido un poco—.
—Te preguntaba
si querías venir
a cenar hoy, a las nueve—.
—Sí, por supuesto—.

Sé que Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.
Ayuso Muramasa es real.

«En Israel,
préstamos despiadados.
Lloran mis tíos.
Usura y estigma;
usura y ejecuciones.
En Israel,
el banquero sin ojos
saluda a los que entran,
con la mirada
más cálida que puede
lanzar un hombre muerto.
«Buen haiku, Mel».
«Muchas gracias, Vikernes».
"Is Mel Gibson against jews?
Let's find out!"
«¿Eres antisemita?».
«Sí».
«¡Yo también!».
«Ajá».
«...»
«Me voy».
«¡Yo también!».
«No. Tú no te vas.»
¡PUM!
La sangre brota
desde la frente de Varg.
Mel baila zumba.
El público baila zumba.
El cadáver de Varg
no baila zumba porque está en Francia,
y Mel está en los Juicios de Núremberg,
quitando la soga para que nadie pueda acabar ahorcado.
Esto no es real, Ayuso Muramasa.
Esto no es real, Ayuso Muramasa.
Esto no es real, Ayuso Muramasa.
Esto no es real, Ayuso Muramasa.
Esto no es real, Ayuso Muramasa.
Esto no es real, Ayuso Muramasa.
(Forzar apagado)».

«¿Por qué lloras, Ángela?
¿No quieres que tus padres
sepan sobre lo nuestro?».
Esa escena.
Fue una alucinación.
Creí que Ayuso Muramasa
era falso
por la influencia
de los santos de blancas batas.
Pero son santos.
Santos porque sus palabras ya
carecen de relevancia en el mundo actual.

Ellos ni siquiera son doctores.
No lo son.
No lo son.
No lo son.
No lo son.
No lo son.
No lo son.
No lo son.
No lo son.

Son reptiles tratando
de empezar el MK-Ultra
en España.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.
Lo sé.

Ayuso Muramasa lo sabe, también.
¡Ayúdame, Ayuso!
Quiero asesinar a alguien.
Da igual quién.
Solo necesito una iniciativa.
Así que dime...
Háblame de alguien
a quien odies:
de tus acosadores
del colegio,
de aquel cabrón
que te violó estando
de fiesta,
de la mujer que te
abandonó
por otro.
Da igual quién.
Solo dame razones para
matar a alguien
que se lo merezca.
«Ángela, tú eres yo.
Yo soy tú.
Tan solo mata
a quién creas
que debe morir».

Los santos de las batas.
Los santos de las batas van
a morir.
Son un peligro para la sociedad.
Lo son.
Lo son.
Lo son.
Lo son.
Lo son.
Lo son.
Lo son.
Lo son.
Lo son.

(Cielo cubierto,
reflejado en el filo
de la ventana.
La lluvia torrencial...
¡diluyendo la sangre!).
(Guantes de látex:
las tripas de una puta
que he asesinado).
(Fría mañana.
El cadáver de un perro
sobre el asfalto).

«¡Elegante módulo!
¡Piensa en ti, a través de neuronas eléctricas!».
Mi cerebro
habla a mi cuerpo
mientras
corro
por pasillos
idénticos.

«¡Elegante módulo!
¡Piensa en ti, a través de neuronas eléctricas!».
Ayuso Muramasa,
quiero ser Pi...
No.
Voy a ser Pi.
Voy a ser Pi, Ángela, Ayuso Muramasa, todo y nada.
«Vamos de paseo.
Pi...
Pi.
¡Pi!».
Pero Pi no frenó.
Pi
perdió su trabajo
por matar a esos
niños que salían
de
un colegio de EP.
Pi
no tiene cerebro:
por eso fue a un
psiquiátrico
donde le meten
Alprazolam
por vía intravenosa.
Pi se ha muerto.
Pi es feliz.
Cambia el mundo:
suicídate como Pi.

«Índice, masturba su miembro negro,
¡con firmeza!».
«Percuto la extremidad curvilínea...
¡Oh, Pistola!
Expectoras
la independencia momentánea
entre materia y médula: ¡despierto!»
Nona urdió mi olvido,
Décima, mi abismo,
y Morta arrancó
mi hilo, que emanaba
descargas de vida.
Un estallido albo cubrió mi pantalla,
para introducirse en la noche azabache.
Ayuso Muramasa
ha
muerto.
Pero
hay que rezar
para que su viaje
al más allá
sea feliz.
Hacedlo.
Todos están rezando.
«Cargad; cargad oraciones
hacia el festejo escarlata,
en la ostentosa fragata
que mi contingencia ampara.
Meceos con emociones,
mostrando al trance la oblata,
cubriéndolo de oro y plata
frente al fin que Dios depara.
¿Mas importa la corona,
de este barco pesantez,
que al ver del Diablo la tez,
quiebra, hundiéndose en el río?
Mi hombre su infancia sazona,
pues es carne la niñez,
y espíritu la vejez
que erra en el Infierno frío».

«Entonces, solo ámame
como nunca has amado
a nadie...
Sí... Tan solo ámame
como nunca has amado a nadie».
Solo he llegado al
infierno.
Luz...
¡Veo la Luz!
¡El blanco me abruma,
porque saca a relucir
toda mi suciedad!
BLANCO
BLANCO
BLANCO
El mundo es blanco

Estoy cegado.
La luz me ciega.
Siempre lo ha hecho.
La luz me ciega.
Siempre lo ha hecho.
El mundo es blanco

Estoy cansado.
El mundo es blanco
y yo soy negro
pero me está limpiando
Tengo que despertar
El mundo es blanco
y todo está oscuro
pero las manchas blancas
disipan el Todo.
Negativo
Todo es negativo
Negativo...
Tengo que dormir
Tengo que despertar
Tengo que dormir
Tengo que despertar
Despertar...
D E S P E R T A R
D E S P E R T A R
D E S P E R T A R
adiós

Tras un sueño intranquilo,
ella se despertó
convertida en un monstruoso animal.
Estaba echada de espaldas
sobre un duro colchón
y, al alzar la cabeza,
no alcanzaba a ver más que sus propios brazos.
Pasos.
«¿Qué ha ocurrido?».
Voces.
«¿Quiénes son?».
Risas.
«¿Qué van a hacer conmigo?».
El telefonillo.
«¡¿Quién viene?!».
Pasos.
«¡Tengo miedo!».
Voces.
«¡¿Qué dicen?!»
Risas.
«¡No, por favor!».
Un pomo girando aparatosamente.
«¿Voy a morir?».
El crujido de una puerta.
Luz.
La perversión de la luz como símbolo de Dios.
Hombres.
«¡Por favor, no!».
Voces.
Risas.
El crujido de una puerta.
Oscuridad.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Gritos. Llantos. Súplicas.
La secuencia de ruido blanco.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Gritos. Llantos. Súplicas.
El animal imita a una persona.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Gritos. Llantos. Súplicas.
Más, y más figuras, aparecen tras la puerta,
buscando domesticar a la horrible criatura
.

Me masturbo.
Ellos follan.
Espero mi turno.
¿Qué voy a cenar hoy?
Mañana trabajo.
Llega mi turno; lo indica Javier con un gesto.
Follo.
Tapo su boca. Callada, siento que me ama.
Sus lágrimas parecen de alegría.
Empatizo.
Si una mujer me hiciera lo mismo...
Sería feliz, sí.
¿Por qué no iba a serlo ella?
Las actrices porno también gritan, y no sufren.
Sigo escuchando sus gritos, reverberando contra la tela del trapo.
Pero sé que son orgasmos.
Ni siquiera sé si me gusta físicamente.
No puedo ver su rostro.
Me da igual. No necesito hacerlo para metérsela.
Todos estamos dándole placer al animal.
Mis amigos.
Desconocidos.
Mi hermano.
Me corro.
Empiezo a vestirme.
Preguntan por qué me voy.
Les contesto con sinceridad:
«He venido a follar. Ya me he corrido».
Me responden.
Son imbéciles. ¿Follármela otra vez?
«Mañana tengo trabajo. A lo mejor otro día».
Me han entendido y me han dejado ir.
Miro al bloque con nostalgia.
Pienso en su cuerpo enjuto.
Me tendría que haber quedado,
pero ya es demasiado tarde.
Otro día, mejor.
Ya en casa, mi novia tiene la cena lista.
Comemos, vemos la televisión, follamos.
Pero nada es lo mismo.
No grita como ella.
No me suplica que pare.
No tengo que hacer que cierre la boca.
Es demasiado fácil.
Le pido que sea como ellas; como las actrices porno
que fingen ser violadas.
Entonces sí; ahora siento que soy el que manda sobre su cuerpo.
Pero no voy a saco,
porque sé que las personas sufren más que los animales.
A la mañana siguiente, un compañero de trabajo
habla de los pisos donde prostituyen a las mujeres.
Finjo que me escandaliza, pero eso solo logra
que se me ponga dura, pensando
en ella.
Ni siquiera sé cómo se llama.
Pero no importa.
Las mujeres como ella
podrían prescindir de sus cabezas,
de sus brazos,
de sus manos,
de sus piernas,
y de sus pies.
En la oscuridad de esa habitación
solo noté su vagina mojada.
No sé si de sangre o de fluido vaginal.
Me da igual. Sirvió como lubricante.
Quiero volverla a ver.
Hacer que se enamore de mí.
Convertirme en su amante...
Porque solo puedo pensar en ella.
Tras un sueño intranquilo,
ella se despertó
convertida en un monstruoso animal.
Estaba echada de espaldas
sobre un duro colchón
y, al alzar la cabeza,
no alcanzaba a ver más que sus propios brazos.
«¿Por qué no habré muerto?».
Mordió su labio inferior,
pero no sangró.
Los hombres abrieron la puerta, otra vez.
Sin mediar palabra,
se desvistieron y pasaron la noche.
«¿Qué es real y qué no lo es?»,
se preguntó,
anhelando
que la situación por la que
estaba pasando ahora
fuera la pesadilla.
«Pero todo es más simple.
Esto... Esto es el Infierno.
El sueño,
fue el viaje hasta este lugar».

El Infierno se parece a la vida real,
pero a mí nunca me han
violado desconocidos.
Quiero morirme.
Quiero soñar de nuevo.
Cierro los ojos,
pero no descanso.
Soy incapaz de moverme.
Tampoco de dormir.
Tan solo
soy un gusano
al que humillan
eternamente.
Eternamente…

III

adiós
totsiens, lamtumirë, auf, wiedersehen, goodbye, agur, да пабачэння,
বিদায়, сбогом, adéu, goodbye, doviđenja, farvel, adiaŭ, hüvasti, paalam na, näkemiin,
au revoir, adeus, αντίο, להתראות, अलविदा, vaarwel, selamat tinggal, slán, addio, さようなら,
vale, ardievas, sudie, збогум, selamat tinggal, do widzenia, la revedere, до свидания,
збогом, adjö, kwaheri, ลา, güle güle, до побачення, tạm biệt, 再見, 再见, 안녕

es el momento de decirle
adiós
al mundo
le digo adiós al mundo
usando la
voz del mundo
soy
la voz
del mundo
pero mi hija
también
es la voz
del mundo
yo amo
a mi hija
es ella quién me odia
mi hija es una mala persona
desagradecida
yo soy yo ángela o Ayuso Muramasa
me da igual
todo esto no sirve para nada
yo soy yo y
el mundo es yo
y tú eres yo
y la historia es yo
todo lo que veo
es yo.
lo que no veo
y no puedo decir
es ellos
ellos son yo
solo que aún no sé qué son yo
pero cuándo lo sé
me vuelvo más grande
porque soy
la esfera sin forma
que modelo
a través de mis cinco sentidos

me violan
porque en el fondo trato a mi hija
con el deber de la divinidad
amor al prójimo
yo quiero que mi hija
me viole
ella también lo desea
pero ha de aprender a satisfacer a su padre
para saber cómo meterla
su madre era una puta
una puta a la que yo amé
por eso sé que mi hija
heredó la genética de la lascivia
me tienta con su falsa inocencia
con sus tácitas invitaciones a metérsela hasta el fondo
ella dice que le duele pero lo que le duele
es no poder ser yo para follarse a sí misma
lo sé porque un deseo que todos tenemos
es el de hacernos el amor a nosotros mismos
me odio a mí mismo

pero lo que te repugna también
es algo con lo que puedes tener sexo
por eso hay quienes follan con mujeres frígidas
porque lo que inherentemente es repugnante
para la humanidad tiene un uso
el uso que yo le quiera dar
Ayuso Muramasa me ha concedido el poder
de violar
de humillar
de ser poderoso

quiero violentar a mi hija
pero está muerta
y los cadáveres
no oponen resistencia
no lloran y no gritan
solo asienten mientras sus larvas
juegan con la carne podrida
soy Ayuso Muramasa
soy todo
soy todo
soy todo
la sociedad y sus valores la moral están ahí
para que yo esté por encima
y me admiran
esos niños agreden
a chicas grupalmente porque quieren ser cómo yo
quieren sentir la felicidad y la sociedad los castiga
por tratar a los animales
como animales entonces
¿por qué los animales pueden matar follar violar jugar
con otros animales
sin preguntarles si quieren hacerlo?
¿por qué pueden?
los científicos dicen que las personas son animales
lo somos entonces el raciocinio ha de usarse para justificar
el por qué podemos violar matar y torturar la naturaleza
lo permite así que está bien
esos hombres defienden la naturaleza
yo defiendo la naturaleza
siendo el animal
soy un animal
pero no un monstruo

los monstruos no existen son invenciones de esos hombres
impotentes que no pueden castigar a los esclavos
con su lujuria
entonces se unen a los imbéciles
y defienden las reglas que han inventado
pero la naturaleza es así
así
así así
así así

voy a matarte
voy a torturarte antes
a comerte
a violarte
eres mi hija
eres mía
yo soy tú
tú eres yo
tu madre es yo
tu padre es yo

mi padre era una extensión de yo
mi madre era una extensión del yo de mi padre
porque no quiero tener nada que ver con una zorra
salí del culo de mi padre
la vagina de mi madre está sucia
los partos tendrían que ser
por el ano de nuestros padres
porque las madres
las mujeres
las niñas
son impuras
Ayuso Muramasa
soy todo
soy Ayuso Muramasa
viva Ayuso Muramasa
gloria a Ayuso Muramasa

por qué voy al infierno
es imposible imponerse el castigo que Ayuso Muramasa
ha creado porque yo soy Ayuso Muramasa
entonces merezco el paraíso
el paraíso
renazco junto a mi hija
renazco junto a mi hija

para violarla eternamente
todo empezará de nuevo
así el orden
de mi mundo será
natural
y
bello bello bello bello
bello bello bello
bello bello
bello

todo es bello
mi pene está erecto
y mi hija está sangrando por su vagina enjuta
ha perdido la virginidad
y se ha convertido en una mujer
llora y lloro porque sé que llora de alegría
han vuelto los días felices los días
donde todos bailábamos en los
jardines de la preexistencia
junto a dios y a los arcángeles
dios es grande
yo soy dios
mi pene es grande
comparado con
la pequeñez de mi hija
todo está en orden
soy feliz
ella es feliz
ellos están muertos
adiós
adiós
adiós
adiós
adiós
a d i ó s...
hola
hola
hola
mi hija sonríe
sonríe
adiós
adiós

ella juega conmigo
mi hija y yo
somos felices
otra vez
adiós tristeza
adiós ira
adiós melancolía
adiós mundo que nadie quiere ver
¿para qué queremos un mundo
que nadie quiere ver?
yo quiero ver lo que quiero ver
y lo que quiero ver es la felicidad
soy feliz

adiós
adiós

¿de quién me despido?
adiós
la canción comienza pero
la rebobino cuando va a romper
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo
escúchala
escúchala
escúchala
no puedo
no puedo
no puedo


escúchala

escúchala

escúchala

no puedo

no puedo

no puedo

escúchala

escúchala

escúchala

no puedo

no puedo

no puedo

escúchala

escúchala

escúchala

no puedo

no puedo

no puedo

escúchala

escúchala

escúchala

no puedo

no puedo

no puedo

escúchala

escúchala

escúchala

no puedo

no puedo

no puedo

por favor...


la música me lo pide
la cantante está ansiosa porque
su verso nunca llega a
reproducirse
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer
no lo va a hacer

no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga
no quiero que lo haga

rutina

mi dedo
marca la rutina
de esta música
me antepongo a los
compositores porque no soporto
que sus creaciones
no estén bajo control
ahora lo están
me siento bien
en este tiempo
que se congela
este bucle en el que
domino las ideas de los
dioses sin santidad
solo yo soy dios
cuando
la canción rompe
hay cambios
todo cambia
todo lo impuro cambia
odio los cambios
dios no cambia
equilibrio blanco equilibrio
soy negro pero armónico
soy negro
soy la bestia santa
soy un mártir

pero el mártir
ha decidido cambiar las tornas
e infringir las leyes santas
hacer que sufran
los romanos
los nuevos romanos
adiós
te digo adiós pero tú no dices nada
porque decirme adiós
a mí mismo
es absurdo
yo quiero verme
no quiero morir
me da miedo

pero quiero ver la muerte
triunfando sobre este mundo
porque así todos sufrirán tanto
como yo
adiós
adiós
adiós...

estoy en el paraíso follando
con mi hija repetida una y otra vez
mi hija la puta
mi hija la santa
mi hija que ríe
mi hija que llora
mi hija de una relación adúltera
mi hija legítima
mi hija que me ama
mi hija que me odia
mi hija que asesina animales pequeños
mi hija que da de comer a palomas en la plaza
mi hija de la noche
mi hija de la mañana
mi hija que consiente
mi hija que grita
mi hija suicida

mi hija loca
mi hija cuerda
mi hija alegre
mi hija que habla
mi hija que calla
mi hija que acepta su destino
mi hija que llama a la policía
mi hija que soy yo
mi hija que no es yo
¿mi hija soy yo?
mi hija es yo repetido y débil

domino a mí mismo
me domino me violo me humillo
yo no tengo hija
yo soy la hija
la hija es yo con miedo
¿miedo a qué?
miedo al dolor pero yo disfruto haciéndome esto

disfruto mi hija disfruta
esto es el edén
deformado en una isla llena de serpientes
lujuriosas
y todas me han envenenado y todas han entrado en mi hija y en mí
por eso estamos tan unidos porque ambos somos el uróboros
la violación sempiterna
mi hija me ama
me ama
yo me quiero a mí mismo
por eso sé que soy mejor que esos imbéciles


todo está en orden
adiós
adiós
no soy la hija
soy el padre
ejerzo mi fuerza
adiós
adiós
adiós...
Adiós tristeza
Adiós melancolía
mi hija ha muerto yo he muerto pero todo está empezando de nuevo
todo incluso lo que
nunca he visto
todo
está
volviendo
a su sitio

ha empezado de nuevo
en los anales de la humanidad las páginas de la historia
se entrelazan con Ayuso Muramasa ella y yo
estamos en el espacio del demiurgo
en la crisálida porque aún no he nacido
pero estoy con ellos y me conocen
desde que nacen
el resplandor de una civilización avanzada se alza majestuosa
los faraones gobiernan con mano firme mientras la esfinge contempla
egipto sin arena
los dinosaurios se postran ante la pirámide del mundo
rezando al unísono un mantra ensordecedor
sé que me están adorando porque escucho mi nombre
reverberando a través del pangea
no caen meteoritos sino mi bendición que
alimenta la fe de los monstruos
saben que han cumplido con su propósito
y aceptan felices mi amor
su muerte
la primera cruzada
los musulmanes sufren pero sonríen porque saben que
Ayuso Muramasa es el dios de ellos y de los blancos soldados
son negros
son negros
son negros

mueren por el bien común y no oponen resistencia
quiero estar ahí pero dios no ha de revelarse ante la humanidad
porque se acaba
degradando al nivel de la carne
hitler invade polonia
quiero ser un avión
pero ya estoy volando
lo que quiero no es volar sino matar
puedo matar
pero no puedo aparecer en la vida
las manifestaciones divinas son contradictorias
newton inventó la gravedad y derribó los continentes flotantes
newton derribó sodoma y gomorra del cielo
cuando hizo que cayeran a la superficie
newton es mi amigo pero no aparezco
ante él
jesús no nace porque jesús nunca nació
veo a los romanos crucificando a una figura incorpórea
los romanos
todos padecen
de esquizofrenia

están locos el mundo está enfermo el único
dios
profeta
mártir
santo

soy yo
porque esta humanidad es mía
todos mienten
mi hija yo y Ayuso Muramasa
dormimos
pero nuestros ojos lo ven todo
la humanidad me da igual
me cansé de ella
quiero ir a lo que importa
lo que importa
yo ella tú
mi padre mi madre
yo mi hija
mi mundo y no esto
esto no es mi mundo porque
nunca lo vi
y los libros de historia

los escriben los enemigos
el mundo que no veo no existe
y está en mi contra
binario
o están conmigo o están enfrentados a dios
binario
binario
binario

quiero ir a mi mundo
quiero ir a mi mundo
quiero ir a mi mundo
llévame
llévame
llévame
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos
vamos…

La luz ámbar iluminaba la pequeña
estancia donde, sobre un mueble
de madera, una televisión CRT
emitía imágenes del telediario:
los reporteros informaban sobre un
acontecimiento relevante,
pero no atisbé a comprender ninguna palabra;
«es normal», pienso desde la crisálida,
«pues era solo un bebé en ese momento».
Sintiendo el calor de los muslos de mi madre,
sobre su regazo,
miré a mi padre, sentado al otro lado;
sus ojos, fijos en el brillo de la pantalla, parecían cansados.
No sé por qué.
El tenue azul, uniéndose con el sepia
de la bombilla que cuelga del techo, precariamente,
se convirtió en la más temprana representación
del cielo y Dios.
Todo es conocido y, al mismo tiempo, místico.
Mi primer recuerdo,
o el inicio de mi consciencia a través de una
escena estática
que, probablemente, ha cambiado
desde la primera vez
que la remembré.
Otro piso.
Mi padre me quiso bañar,
pero me resistí entre llantos
y gritos desgarradores.
Ante nosotros,
una cortina que servía como protección de
miradas indiscretas,
estaba decorada con delfines, impresos en vinilo.
La visión de estos animales me aterraba;
aún sigo sin saber el motivo.
Pero no creo que fuera relevante:
muchos de nuestros miedos
no tienen por qué tener una
explicación lógica.
Solo sé que, cada vez que mis padres
tenían que bañarme,
el piso se convertía en un teatro
donde representábamos
una tragicomedia histriónica.

Estaba jugando al balompié en el colegio.
Los pinos,
plantados a lo largo y ancho del patio
como mudos guardianes del hombre,
arrojaban imponentes sombras
sobre el mediodía.
Un niño recibió un balonazo en el pecho;
acto seguido, se echó a llorar.
Todos nos acercamos
formando un círculo inquisitivo,
y una compañera
se río de él,
pues en Oliver y Benji,
los niños no lloraban.
Y él estaba sollozando,
como una mujer.
En ese colegio aprendí a insultar
y lo que era un corte de manga.
Por eso llamé «gilipuertas»
a la profesora de matemáticas;
porque aprendí a hacerlo y quería
hacer que se callara.
¿Cuántas veces fui al despacho del director?
Aún recuerdo su bigote que,
conforme he ido creciendo,
he ido asociando con el franquismo
y la vejez prematura.
Me echaron, tras quebrantar
las normas
una, y otra, y otra vez.
Era de esperar.

En el siguiente colegio al que fui,
solo durante una semana,
le partí la cara a un niño:
no me dejó jugar con su consola portátil,
y esa acción conllevó otra mudanza sapiencial.
Si ellos no me prestaban su conocimiento,
lo haría otra escuela.
De eso estaban seguros mis padres.
Entré a otro
centro educativo,
donde logré, en cierta medida,
mantener la compostura.
Pero siempre he pensado que esta
estancia ha estado hundida
en una espesa neblina.
Recuerdo que era feliz, pero mis padres
me dijeron que nunca lo fui.
Ellos, durante mi infancia, siempre
me recordaron enfadada y triste.
No sé si lo dicen para convertir
parte de una memoria, que
se recuerda a sí misma alegre, en
una miasma depresiva,
o porque era tal y como ellos
recuerdan.

Aunque bien es cierto que
nunca fui buena con los animales:
recuerdo cómo maltrataba
a mis perros, gritándoles cuando
se negaban a actuar como quería
que actuaran.
Quizás esta era la forma en la
que me desahogaba de pequeña.
Nadie
me contó
por qué
eso
estaba mal.

Tuve que aprenderlo por mi cuenta.
Por eso, a los diez años, reflexioné
sobre cómo me había comportado hasta
aquel entonces, y comencé a tratar
bien a todos los animales del mundo.

Entré en otro instituto, a uno
en el que nunca quise matricularme.
Mis padres me obligaron
porque pensaron en verse a sí mismos
reflejados en mí, y no en mis
deseos.
Lo sé.
Lo sé.

Durante los cuatro años que estuve en este lugar,
me acosaron desde la posición
de los amigos falsos: aquellos
que enmascaran el desprecio de amistad,
moldeando la psique de la
presa fácil.
Mis experiencias en este sitio
hicieron que temiera a los
desconocidos y, sobre todo, a los hombres.
No quiero recordarlas.
No quiero.

que me marcaron,
pero recordar
el sufrimiento
no sirve para nada.

Nunca conté nada de esto a nadie,
porque temía
lo que podría acarrear hacerlo:
soledad.
Nunca quise estar sola.
¿Quién quiere, acaso, estar solo?
El hombre solitario no es un hombre,

sino un cangrejo ermitaño.
El hombre cangrejo abandona los rasgos sociales de su especie.


Cambié de instituto otra vez,
bajo el pretexto de mi poca inteligencia
matemática.
El ser inepta en cuanto a cálculos
y fórmulas fue
una suerte extraña:
suerte a nivel personal,
y desgracia en cuanto a nivel académico.
Pero daba igual.
En el otro instituto hice
dos amigos, y empecé a salir.
Lo que, ante un chiquillo
se presenta como un proceso natural,
se presentó ante mí como un
hito inconmensurable.
El acoso no se detuvo, a pesar
del avance en
la escala social oculta.
Siempre era lo mismo; las mismas palabras
repetidas en bocas de entornos
diferentes: «loca».
Pero no estaba loca.
Nunca lo estuve.
Es imposible estar loco si uno percibe
la locura de los demás.
Ellos no lo hacían.
Yo era la loca, y ellos, los cuerdos.
Pero sus acciones, en sí mismas,
eran irracionales.
La música que escuchaban,
lo que veían en la televisión
o en sus teléfonos móviles,
de lo que hablaban...

Todo era tan vacuo
y estúpido que me daba a entender
que el estado normal
de ellos, era la locura inconsciente.
Y, tristemente, colectiva.
Pero la loca era yo; siempre yo.
A veces me sentía superior al
ser humano,
A y u s o M u r a m a s a
y en otras ocasiones,
un gusano al que pisaban
indiscriminadamente.
Sufrí mucho durante los dos años
que duró el bachillerato.
Tanto, que hasta mi sufrimiento
tornaba risible.
Sufría por gilipolleces.
Sabía que no era
la figura del mártir moderno,
pues había personas que pasaban por
tribulaciones dantescas y dramas
de Tolstói.

Entonces, algo cambió.
.
Algo cambió durante aquella clase
de psicología.
La profesora habló sobre cómo
algunas personas, que pasan
por momentos difíciles,
acaban olvidando gran parte de sus
recuerdos relacionados con
esas situaciones.
Pensé que mi padre me había violado,
porque odiaba a mi padre
y sabía que era un adicto a la pornografía
y un putero.
Había leído sus diarios y
espiado su ordenador,
sorprendiéndome al principio,
hasta llegar a la indiferencia.
La escena de él abusando de mí no parecía descabellada.
Si estaba sufriendo tanto por
meras miradas despectivas
y una palabra que ha perdido su significado,
tenía que ser por otra cosa,
oculta en
mi memoria.

Todos los días pensaba en mi padre y en lo que hizo,
imaginando vívidas situaciones para
estar conectada al
pasado que estaba creando.
Pero en el fondo sabía que mi padre
no me había violado.
Él nunca haría eso.
Él prefiere abusar psicológicamente
de mí y de mi madre,
porque sabe cómo ocultar
su malicia
y lograr que la unidad
familiar se mantenga de cara a la sociedad.

La imagen que tengo de mi padre
se distorsiona cuando pienso en él,
pero, en el fondo, sé que él
es un narcisista encubierto
y no un psicópata.
Ojalá fuera un psicópata,
porque así todo habría
sido más fácil.

Lo que más me jodía
es que cada vez que me violaba
yo me veía reflejada en él:
yo era yo y, al mismo tiempo,
mi padre.

Me tenía que duchar siempre que
que tenía estas fantasías,
porque sentía que estaba
sucia.
Es asqueroso.
Asqueroso y bello a partes iguales.

Mi madre lo sabía todo:
el porno,
los diarios, las prostitutas,
las fantasías de poder,

y, aun así, decidió quedarse con él
porque no tenía dónde caerse
muerta.
Mi madre no fue buena.
Pero sé que su negligencia
vino de la sobrecarga laboral:
ella, sola frente a una casa,
donde el hombre
mantenía los roles de género
inquebrantables.
Cuidar de la casa
Cuidar de la niña
Cuidar del marido
Salir y emborracharse para alcanzar la efímera felicidad:

le raison d'être.

Me gustaría haber
hablado más con mi familia,
pero nunca pude.
Nunca les hablé de mis inquietudes y miedos.
Nunca les hablé del acoso escolar.
De mis delirios.
De Ayuso Muramasa.
Del mundo que odiaba...
Pero el mundo que odiaba estaba
tanto afuera como en el hogar.
Por lo menos, sabía que afuera,
aún existían lugares donde apenas había gente.
Y ahí pasaba las tardes sepia.
Bebiendo
y refugiándome en la música.
Sabía que esto iba a durar poco.
Un día, olvidé mi nombre y salí corriendo, desorientada.
Fue el primer ataque de muchos.
Pero en el hospital me cuidaban mejor,
hasta que comencé a sentir
que mi vida no tenía sentido;
era un número entre una lista de pacientes
casi anónimos.
Me cansé de una vida de
blancas paredes,
blancas batas,
blancas pastillas,
blanca mente,
blanca cama,
blancas pantallas...

Dejé la medicina para siempre.
Así,
mi conciencia se desvaneció
entre la niebla cerebral,
que abandonó su juventud
para hundirse en la carne amarga...

Sí.
Despierto.
Despierto.
Despertar.
Adiós.
A d i ó s
A d i ó s


Me despierto.
Hay una caja, llena de pastillas
y una nota garabateada
en un papel arrancado:
«¿Lo recuerdas?».
Miro el reloj
colgado en la pared:
no tiene manecillas,
cosa que me desconcierta sobremanera.
Pienso en la nota.
No recuerdo muy bien qué pasó ayer,
por la noche;
me llegan imágenes dispersas:
gritos,
la luz azul de una ambulancia
y de una patrulla policial...

La televisión está encendida,
adornando el silencio con
su profundo ronroneo
estático.
Frente a ella,
pasa el tiempo.
Tiempo incalculable.
No sé si estoy soñando o despierta.
No lo sé…
Escucho como, fuera de la habitación,
los niños juegan, risueños.
Quiero jugar con ellos.
Pero no puedo.
No puedo.
No puedo.
No lo sé...

Miro, otra vez, la caja de pastillas y, de un manotazo brusco,
la tiro al suelo.
Nada más tocarlo, desaparece
y vuelve a colocarse en la mesa.
No me asombro.
Porque sé que este sueño se está
acabando y, para despertarme, tendré
que tomarme todos los medicamentos.
Alprazolam.
Clorazepato.
Escitalopram.
Risperdal.

Curas esparcidas en cápsulas que puedo
utilizar para tirar la toalla.
No lo quiero hacer.
Si dejo de soñar,
no podré estar con los niños
que juegan.
No lo sé,
pero
Quiero jugar.
Quiero jugar.
Quiero jugar.

Quiero jugar.

Me tumbo en la cama y cierro los ojos.
No me importa estar aquí.
La cama es cómoda
y la voz de los chiquillos
es dulce.
Dulce y amarga.
Pero dulce, después de todo.
Dulce eternidad.
Amarga eternidad.
Duermo.
Duermo.
Dormir.
Hola.
H o l a.
H o l a...


Rubíes del ocaso los pigmentos
con ágata turquesa entrelazados;
diamantes de la insania, acurrucados
en de este lino azabache cimientos;
nuestra gris madre revela, amparados
por Dios y el Mundo, hermosos sentimientos.
Eterna… eterna Noche, eterna Luna.
Forever and ever, embracing the fragments
that downpour into my wings:
I know they still can't fly,
but, someday, they will
realize the feeling of
cutting through
the wind…

Faint Eternity.
My cries for Heaven turning
asunder through time.
Their laughs dance around the World
as strange languages:
indecipherable joy
sickens our minds with sorrow.
It is disguised delight, or pent-up anger
against the gleeful masses?
Does it really matter?
Contortionist mouths
still play, unnoticed, failing
smiles that hide deep-seated scorn;
a game which lasts a lifetime.
But, after all,
no one ever wins,
and no one really loses,
except the deceased:
under the sun they decay,
amid natural justness.


«El vídeo que ayer viral tornado ha viste?
En él, por Satanás horrible llanto, expuesto
durante tres semanas hace, día enluto,
que a un centro de salud dejó asustado y triste;
así, dijeron: "de una chica suyo es chiste,
por largos lloros y odio eterno bien compuesto",
mas gracia nunca tuvo el drama, ni el tributo.
Claveles cuelgan dos, de extraña puerta aquella...
Su padre y madre gimen ante frágil fruto:
mujer sin vida en muerte lenta pero bella».


«Lo vi... y sus llantos
muestran el privilegio
de los que mueren,
aceptando su sino.
Quiero vivir,
y acabar bajo tierra
sin arrepentimientos».


El mundo sigue,
rotando su pesado
cuerpo ante el Sol,
pero ahora solo quiero
volver atrás
para jugar
al balompié con ellos...
Jugar eternamente.
Llorar eternamente.
Reír eternamente.
Vivir eternamente.
Eternidad
.
Dulce eternidad.
Amarga eternidad.

Todo empezará
y terminará
cuando tome
las pastillas
que me mataron
y, una vez más,
me matarán.
Adiós.
A d i ó s
A d i ó s









 
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La verdad no sabría definir tu estilo o género poético (¿poesía alternativa, experimental, psicodélica, surrealista, "neogótica", una combinación de varias...?)
No es que no me parezca interesante (que me lo parece), y aunque no encaja demasiado en mis gustos (no creo que tu intención sea "sumar" muchos admiradores) la respeto y me parece original. Aunque exista realismo y lenguaje coloquial en esta obra, el criterio que utilizo para mantener o no los trabajos publicados es una valoración (personal obviamente) global, temática y estética de la obra, y en este caso tu poema no me parece un poema realista en su esencia (incluso me parece más surrealista o gótico). Sinceramente no tengo nada claro en qué foro encajaría mejor, y ante la duda te lo muevo a poemas góticos, por no dejarlo en el siempre apañado de generales. Saludos.
 
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