S. Gerardo B. Gamboa
Poeta fiel al portal
Las minas de carbón a cielo abierto.
La “muerte negra” de rudos tentáculos
corrompe cruda con mancha inclemente,
los pulmones de los mineros son tabernáculos
de ceniza y hollín con muerte silente.
Van unidos en yunta con el polvo del patrón
que al saltar de la sierra contamina todo a su paso
destruyendo sus aguas ácidas lo verde de un diapasón
la vegetación y los escombros dejan agrio trazo.
Los ricos y letrados bien se aprovechan
del sudor del obrero y sus ásperas manos,
planeando en sus oficinas todo lo asechan
sin valer el daño que causan a ríos cercanos.
Lo importante es producir y sacar regalías
y aumentar el confort y las cuentas del banco,
causando siniestros y desastres sus mil tropelías
así los trabajadores se lancen al barranco.
Gotas de sudor dejan su obscuro rastro
el dolor y la vida por una monedas,
las nubes de carbono ocultan el astro
y el sol a lo lejos queda tras las humaredas.
Luego el ambiente llorando crea lluvias ácidas
las cuencas de los ríos ardiendo se entrañan,
para que los señores tengan vidas placidas
sin importar el glauco huerto que dañan.
La madre tierra dejará sus helechos
donde descansa tranquila en su majestad,
y se alzará temblando ante esos deshechos
donde abunda la hiel y tanta maldad.
Acabando con tanta codicia y lujuria
que insta a destruir todo con rudeza,
al ornado progreso cromado de injuria
a que el campo retorne con su gentileza.
Autor: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Viernes, 20 de marzo de 2015.
Composición Registrada.
©Copyright