prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quise escribir un poema
pero llegó mi hija y arrebató la hoja para dibujar un caballo,
le hizo las pestañas extremadamente largas
para evidenciar que era una hembra
y se me olvidó lo que fuera una de las tantas notas de suicidio,
una de las tantas cuerdas de versos que nunca fueron suficientes
para salir de un precipicio de nubes
y me pasé el resto del tiempo mirando
hasta que su dibujo se hizo frontera entre mi olvido y la memoria
y solo las pestañas cruzaban del otro lado
como cosquillando a los recuerdos,
como dejándome saber
que después de la muerte también hay sonrisas.
pero llegó mi hija y arrebató la hoja para dibujar un caballo,
le hizo las pestañas extremadamente largas
para evidenciar que era una hembra
y se me olvidó lo que fuera una de las tantas notas de suicidio,
una de las tantas cuerdas de versos que nunca fueron suficientes
para salir de un precipicio de nubes
y me pasé el resto del tiempo mirando
hasta que su dibujo se hizo frontera entre mi olvido y la memoria
y solo las pestañas cruzaban del otro lado
como cosquillando a los recuerdos,
como dejándome saber
que después de la muerte también hay sonrisas.
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