azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Buenísimo, hasta me han crecido los colmillos. Excelentemente llevado.
Un abrazo
Gracias, JFelipe, me alegra que te gustara y espero que durmieras bien jejeje.
Saludos cordiales.
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Buenísimo, hasta me han crecido los colmillos. Excelentemente llevado.
Un abrazo
Un bello trabajo amigo, siempre es un gusto pasar por tus letras, abrazos grandes para ti.
Un poema que atrapa. Muy bello. Mis felicitaciones y estrellas, amigo. Saludos.
Escalofriante atmósfera, territorio de esas criaturas de la noche que acechas y destrozan su presa, llevando muerte por donde pasan. Buen ritmo, bien llevado a cabo. Un placer pasar Jose María.
Saludos afectuosos.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu creativa pluma.
Genial paisaje poético, amigo, magnificas imágenes, los hechos que guarda la noche...Felicitaciones sinceras.
El día toca a su fin.
Se oscurece el horizonte.
La luna muestra su rostro.
Guardan el alma los hombres.
Desierto queda el paraje.
Los animales se esconden.
El cejo extiende sus alas
ahogando los corazones.
En lo alto de una encina
viejo y falto de plumaje,
un búho, paciente acecha,
al abrigo del follaje.
(Mientras)
Cobijado en la penumbra
en lo profundo del bosque,
el paladín de las sombras
invoca a sus cazadores.
Las huestes salen al lance.
Una a una se disponen
como orden militar.
Van peinando los rincones.
Una esbelta silueta
oriunda de las regiones,
ciega de su fatal suerte
deambula por los montes.
Al brincar unos lentiscos
múltiples heridas se hace,
y va dejando su aroma
por todos los matorrales.
Las bestias siguen su rastro
entre cabezos y alcores.
Ya la tienen a su alcance.
Ya no quedan compasiones.
Unos ojos se iluminan.
Una cabeza se rompe.
Un grito quiebra el silencio
de la densa y vasta noche.
La presa yace en el suelo
con su piel hecha jirones,
y sus tajos, como fuentes,
manan sangre a borbotones.
¿Quiénes son esas criaturas,
satánicas creaciones,
qué con la muerte que siembran
ni siquiera tienen nombre?
Versos de misterio y persecución magnificamente plasmada José Mª, en cada verso se te encoje un poquito el corazón, es fácil imaginar esas huestes sanguinarias y la crueldad boscosa de la noche.
Un placer leerte Poeta en este poema que te absorve como un remolino.
Un Abrazo Poeta y Feliz Día
El día toca a su fin.
Se oscurece el horizonte.
La luna muestra su rostro.
Guardan el alma los hombres.
Desierto queda el paraje.
Los animales se esconden.
El cejo extiende sus alas
ahogando los corazones.
En lo alto de una encina
viejo y falto de plumaje,
un búho, paciente acecha,
al abrigo del follaje.
(Mientras)
Cobijado en la penumbra
en lo profundo del bosque,
el paladín de las sombras
invoca a sus cazadores.
Las huestes salen al lance.
Una a una se disponen
como orden militar.
Van peinando los rincones.
Una esbelta silueta
oriunda de las regiones,
ciega de su fatal suerte
deambula por los montes.
Al brincar unos lentiscos
múltiples heridas se hace,
y va dejando su aroma
por todos los matorrales.
Las bestias siguen su rastro
entre cabezos y alcores.
Ya la tienen a su alcance.
Ya no quedan compasiones.
Unos ojos se iluminan.
Una cabeza se rompe.
Un grito quiebra el silencio
de la densa y vasta noche.
La presa yace en el suelo
con su piel hecha jirones,
y sus tajos, como fuentes,
manan sangre a borbotones.
¿Quiénes son esas criaturas,
satánicas creaciones,
qué con la muerte que siembran
ni siquiera tienen nombre?