Se quejaban dos calorras
que eran ya mocitas viejas,
entre risas y alegrías
se confesaban sus penas,
¡ay! prima de mi alma,
si yo pudiera,
por no cumplir mas años
un dedo diera,
y le contestó la otra
que era la mas faraona,
que dices de un solo dedo,
yo los diez deditos diera,
aunque “pa” coger las cosas
con los muñones lo hiciera.
que eran ya mocitas viejas,
entre risas y alegrías
se confesaban sus penas,
¡ay! prima de mi alma,
si yo pudiera,
por no cumplir mas años
un dedo diera,
y le contestó la otra
que era la mas faraona,
que dices de un solo dedo,
yo los diez deditos diera,
aunque “pa” coger las cosas
con los muñones lo hiciera.