Zulma Martínez
Mar azul...
Al loco viento viajero
se le han perdido las alas
y dice que las esconde
la bella luna de plata.
Pero ella responde altiva:
¡Nunca he visto esas alas!
Si la luna no las tiene,
¿ quién las habrá de tener?
Todo el mundo busca y busca...
¿Dónde están? ¿Lo sabe usted?
¿Y si un tren justo ha pasado?
¿Y si se fueron con él?
Si las alas se han perdido,
no puede el viento viajar.
¿Habrá una tienda, un kiosco
donde se puedan comprar?
Atiendo un pequeño Kiosco:
¿Qué cosas busca, señor?
¿monedas de luz de luna?
¿tibios rayitos de sol?
¿alas nuevas para el viento?
¿alguna linda canción?
¿la alegría de los niños?
¿mucha fe, mucho amor?
Yo sé que quiere comprarlos;
aunque todo eso, señor,
podrá hallarlo escondido
en su enorme corazón.
Y, cuando el viento pudo comprar, por fin, sus sedosas alas nuevecitas, las sujetó fuertemente con hilos de soplidos y se dispuso a partir.
¡Buen viaje, viento rezongón!
se le han perdido las alas
y dice que las esconde
la bella luna de plata.
Pero ella responde altiva:
¡Nunca he visto esas alas!
Si la luna no las tiene,
¿ quién las habrá de tener?
Todo el mundo busca y busca...
¿Dónde están? ¿Lo sabe usted?
¿Y si un tren justo ha pasado?
¿Y si se fueron con él?
Si las alas se han perdido,
no puede el viento viajar.
¿Habrá una tienda, un kiosco
donde se puedan comprar?
Atiendo un pequeño Kiosco:
¿Qué cosas busca, señor?
¿monedas de luz de luna?
¿tibios rayitos de sol?
¿alas nuevas para el viento?
¿alguna linda canción?
¿la alegría de los niños?
¿mucha fe, mucho amor?
Yo sé que quiere comprarlos;
aunque todo eso, señor,
podrá hallarlo escondido
en su enorme corazón.
Y, cuando el viento pudo comprar, por fin, sus sedosas alas nuevecitas, las sujetó fuertemente con hilos de soplidos y se dispuso a partir.
¡Buen viaje, viento rezongón!