urquiza
Poeta adicto al portal
Salida del conservatorio, violinista por oficio, por amor, por gusto furtivo a la música, jamás supo que su destino de mujer sea encontrarlo a el, desprovisto de mirada y de tiempo, enamorarse por esos mismos ojos, de tan solo un flechazo, de vivir intensamente el sueño de la vida y amarse.
En una tarde cualquiera, su violín sonó tan fuerte que no podía despegar sus ojos de la dama, ese parque publico, de sinfónicas y mundo, era testigo de aquel bello momento.
Se acerco, la felicito y se miraron, ambas flechas fueron certeras como ese sonido armonioso.
Cruzaron el limite de un laberinto sin salida.
En una tarde cualquiera, su violín sonó tan fuerte que no podía despegar sus ojos de la dama, ese parque publico, de sinfónicas y mundo, era testigo de aquel bello momento.
Se acerco, la felicito y se miraron, ambas flechas fueron certeras como ese sonido armonioso.
Cruzaron el limite de un laberinto sin salida.