La verdad es perfecta, sutil y tajante. En la medida exacta de lo que representa. Es la magia de la existencia. El balance de todo momento. Un antes y después de cada descubrimiento.
Al vivir en armonía con ella se mantiene la paz tanto interior como en sociedad. No por desconocerla deja de ser.
Algunos llegamos a pensar que maquillándola se hace menos daño que plantarla frente a personas susceptibles. Pues... estamos equivocados.
Se puede manifestarla sin temor a lastimar cuidando el como se expresa, dependiendo del auditorio o destinatario.
Un paciente terminal no se le dice Va a morir se le explica de otra manera, pero no se le oculta la verdad. Procurando no herir inteligencia ni su propia integridad.
Dado nuestro parco saber sobre las coincidencias universales, lo que un efecto desencadena en otros, podemos pensar que ninguna verdad es absoluta. Sino que manejamos parámetros, ecuaciones... Algoritmos de una realidad.
Lo que era verdad para el conocimiento del siglo XIV ahora es una total aberración. Lo que nos lleva a pensar que aquello que damos por sentado, comprendido y superado el día de hoy, mañana será revocado.
Un amigo mío contestó discordante a una frase en la que yo sostengo que nuestros caminos difieren pero buscan el mismo destino, la verdad.
Es posible que nuestras respuestas que creemos absolutas no lo sean... también es posible que sí lo sean.
Por coincidencia, por destino o por cualquier factor que se quiera enumerar la verdad esta aquí. En ti... en mi... en todo lugar.
Al vivir en armonía con ella se mantiene la paz tanto interior como en sociedad. No por desconocerla deja de ser.
Algunos llegamos a pensar que maquillándola se hace menos daño que plantarla frente a personas susceptibles. Pues... estamos equivocados.
Se puede manifestarla sin temor a lastimar cuidando el como se expresa, dependiendo del auditorio o destinatario.
Un paciente terminal no se le dice Va a morir se le explica de otra manera, pero no se le oculta la verdad. Procurando no herir inteligencia ni su propia integridad.
Dado nuestro parco saber sobre las coincidencias universales, lo que un efecto desencadena en otros, podemos pensar que ninguna verdad es absoluta. Sino que manejamos parámetros, ecuaciones... Algoritmos de una realidad.
Lo que era verdad para el conocimiento del siglo XIV ahora es una total aberración. Lo que nos lleva a pensar que aquello que damos por sentado, comprendido y superado el día de hoy, mañana será revocado.
Un amigo mío contestó discordante a una frase en la que yo sostengo que nuestros caminos difieren pero buscan el mismo destino, la verdad.
Es posible que nuestras respuestas que creemos absolutas no lo sean... también es posible que sí lo sean.
Por coincidencia, por destino o por cualquier factor que se quiera enumerar la verdad esta aquí. En ti... en mi... en todo lugar.
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