cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA ÚNICA FOTO DE DIOS
Por: Cristóbal monzón lemus.
Primera parte.
Extraordinariamente increíble.
Siempre fue un joven atrevido e impulsivo. Actuaba por inercia, era muy extrovertido, se decía no pensaba lo que hacía. Todo ello lo llevó a ser admirado, a veces envidiado, cuando su fama subió como la espuma. Todo empezó a su temprana edad de sus siete años, cuando su padre le obsequiara una cámara fotográfica, que por su antigüedad, su papá no usó jamás. El niño se divertía tomando fotos a diestra y siniestra, de cualquier cosa que se moviera, el padre corría con el gasto del revelado de los rollos, pero contento de ver a su hijo realizado.
En plena madurez, llevó a una famosa revista sus fotos, desde las más sencillas, hasta las más atrevidas en cuanto al peligro, cuando fueron publicadas, la revista creció en ventas, aquellas fotos fueron bien aceptadas por el público, hasta el punto que lo enviaron como corresponsal de guerra, desde donde enviaba, extraordinarias fotografías desde el frente de batalla, por lo que se ganó el mote de fotógrafo suicida. En tiempo de paz, siguió triunfando, formó su propia empresa de todo lo relacionado con su profesión, incluso llegó a filmar películas de mucha fama, no se dio cuenta cuando se hizo millonario. Entonces fue cuando le empezó a bullir en su mente, la idea que en el mundo por muchos siglos, no existe una fotografía de Dios, sino sólo imágenes, dibujos, y pinturas. Hay que tomar en cuenta se decía así mismo, fue en tiempos remotos cuando vino Dios a la tierra no existía ninguna tecnología, para grabar su presencia, de cuerpo entero. Lo único que se sabe es de un paño de tela, donde quedo grabado su rostro.
Dominado por esa idea, se puso en contacto con un científico, cuya especialidad aún no comprobada, era congelar a la persona, despertarla años después, para comprobar por propia cuenta, los cambios de su época, comparado con el tiempo en que volvía a la vida. No era eso lo que el fotógrafo le interesaba, pues estaba entendido como religioso que, cuando el cuerpo quedaba sin vida, el espíritu levitaba, se conducía hasta la presencia de Dios, justo momento, pensaba para tomarle la foto, volver a la vida con la foto de Dios.
CONTINUARÁ MAÑANA POR LA MAÑANA. GRACIAS POR LEERME
Por: Cristóbal monzón lemus.
Primera parte.
Extraordinariamente increíble.
Siempre fue un joven atrevido e impulsivo. Actuaba por inercia, era muy extrovertido, se decía no pensaba lo que hacía. Todo ello lo llevó a ser admirado, a veces envidiado, cuando su fama subió como la espuma. Todo empezó a su temprana edad de sus siete años, cuando su padre le obsequiara una cámara fotográfica, que por su antigüedad, su papá no usó jamás. El niño se divertía tomando fotos a diestra y siniestra, de cualquier cosa que se moviera, el padre corría con el gasto del revelado de los rollos, pero contento de ver a su hijo realizado.
En plena madurez, llevó a una famosa revista sus fotos, desde las más sencillas, hasta las más atrevidas en cuanto al peligro, cuando fueron publicadas, la revista creció en ventas, aquellas fotos fueron bien aceptadas por el público, hasta el punto que lo enviaron como corresponsal de guerra, desde donde enviaba, extraordinarias fotografías desde el frente de batalla, por lo que se ganó el mote de fotógrafo suicida. En tiempo de paz, siguió triunfando, formó su propia empresa de todo lo relacionado con su profesión, incluso llegó a filmar películas de mucha fama, no se dio cuenta cuando se hizo millonario. Entonces fue cuando le empezó a bullir en su mente, la idea que en el mundo por muchos siglos, no existe una fotografía de Dios, sino sólo imágenes, dibujos, y pinturas. Hay que tomar en cuenta se decía así mismo, fue en tiempos remotos cuando vino Dios a la tierra no existía ninguna tecnología, para grabar su presencia, de cuerpo entero. Lo único que se sabe es de un paño de tela, donde quedo grabado su rostro.
Dominado por esa idea, se puso en contacto con un científico, cuya especialidad aún no comprobada, era congelar a la persona, despertarla años después, para comprobar por propia cuenta, los cambios de su época, comparado con el tiempo en que volvía a la vida. No era eso lo que el fotógrafo le interesaba, pues estaba entendido como religioso que, cuando el cuerpo quedaba sin vida, el espíritu levitaba, se conducía hasta la presencia de Dios, justo momento, pensaba para tomarle la foto, volver a la vida con la foto de Dios.
CONTINUARÁ MAÑANA POR LA MAÑANA. GRACIAS POR LEERME