Osidiria
Poeta asiduo al portal
El viejo tren llega a su última estación,
2015 exhala su último aliento, ya es historia,
polvo reseco al borde del camino, en el cual
quedarán impresas las voces que nos han traído hasta aquí,
unas, las de siempre, viajando en primera,
otras, las que más, apelotonadas en un vagón
sin un mal ventanuco para ver la luz del día y respirar.
El año viejo se va, ya no queda más leña que quemar,
por sus chimeneas aún humean
los gritos de agonía que cayeron víctimas del fanatismo salvaje,
a lo lejos aún hondean las proclamas y banderas levantadas
en honor a un mundo nuevo por conquistar,
pero que como siempre, me temo, solo ha quedado en un mero sueño.
Hay todo un mundo en los que en los surcos de su tierra
solo se siembran semillas de hambre,
guerras abiertas con las que pagamos las nóminas
de los fabricantes de armas,
y no se nos ocurre otra cosa que levantar vayas cada vez más altas
para que no nos llegue a nuestras narices el olor a miseria.
Pero no seré yo quien cambie la letra y el discurso
de la canción que en estos días machaca nuestros oídos,
así que, lo dicho, feliz año nuevo.
***
**
*2015 exhala su último aliento, ya es historia,
polvo reseco al borde del camino, en el cual
quedarán impresas las voces que nos han traído hasta aquí,
unas, las de siempre, viajando en primera,
otras, las que más, apelotonadas en un vagón
sin un mal ventanuco para ver la luz del día y respirar.
El año viejo se va, ya no queda más leña que quemar,
por sus chimeneas aún humean
los gritos de agonía que cayeron víctimas del fanatismo salvaje,
a lo lejos aún hondean las proclamas y banderas levantadas
en honor a un mundo nuevo por conquistar,
pero que como siempre, me temo, solo ha quedado en un mero sueño.
Hay todo un mundo en los que en los surcos de su tierra
solo se siembran semillas de hambre,
guerras abiertas con las que pagamos las nóminas
de los fabricantes de armas,
y no se nos ocurre otra cosa que levantar vayas cada vez más altas
para que no nos llegue a nuestras narices el olor a miseria.
Pero no seré yo quien cambie la letra y el discurso
de la canción que en estos días machaca nuestros oídos,
así que, lo dicho, feliz año nuevo.
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