Gabo Salomón
Poeta recién llegado
Sumergido en la auto piedad
vas tropezando por el mundo,
sin darte cuenta de tu engaño,
la culpa es de los demás,
Fracasando intencionalmente,
sin saber o sabiendo,
sin comprometerte con nada,
con nadie, con vos.
Tu refugio, la mística,
la anticuada bohemia,
y enorgullecido
en la conveniente incomprensión,
amas lo suficiente
como para no ser odiado.
Una trampa de amor
para vos y la alteridad.
El mundo sigue andando
y lo tuyo ya no alcanza,
acorralado, ya sin máscara,
las excusas se terminan.
Jugaste con la soledad,
que al final te atrapó,
sutil y artera.
Creíste que elegías,
vos, impotente, te encerraste.
vas tropezando por el mundo,
sin darte cuenta de tu engaño,
la culpa es de los demás,
Fracasando intencionalmente,
sin saber o sabiendo,
sin comprometerte con nada,
con nadie, con vos.
Tu refugio, la mística,
la anticuada bohemia,
y enorgullecido
en la conveniente incomprensión,
amas lo suficiente
como para no ser odiado.
Una trampa de amor
para vos y la alteridad.
El mundo sigue andando
y lo tuyo ya no alcanza,
acorralado, ya sin máscara,
las excusas se terminan.
Jugaste con la soledad,
que al final te atrapó,
sutil y artera.
Creíste que elegías,
vos, impotente, te encerraste.