Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Pedro Pérez, hombre del común, se dirige cabizbajo al confesionario donde cree poder obtener consuelo y orientación, además de la absolución de sus pecados; allí el cura le escucha las incidencias de su vida llena de tragedias. Es así como relata que a consecuencia de la estrechez económica en el seno familiar, su hija, aún adolescente, se prostituyó. Su hijo se metió al tráfico de drogas y al atraco a mano armada con lo que consiguió una cierta respetabilidad y fortuna, aunque todo eso lo perdió cuando fue investigado judicialmente. Hoy purga una larga condena en la cárcel.
La mujer de Pedro Pérez no pudiendo soportar tanto sufrimiento enloqueció; se encuentra recluida en un manicomio.
Pedro Pérez aseguró que después de esa confesión acabaría con su vida; el cura lo consuela y solo consigue decirle que los suyos lo necesitan. El infortunado hombre se aleja; el cura con lágrimas en los ojos invoca esta oración al Altísimo: Padre nuestro…
La mujer de Pedro Pérez no pudiendo soportar tanto sufrimiento enloqueció; se encuentra recluida en un manicomio.
Pedro Pérez aseguró que después de esa confesión acabaría con su vida; el cura lo consuela y solo consigue decirle que los suyos lo necesitan. El infortunado hombre se aleja; el cura con lágrimas en los ojos invoca esta oración al Altísimo: Padre nuestro…