Este se lo escribí a Enriqueta, la esposa de uno de los contertulios en el bar de Toni.
Desde luego, hoy no era su día, al salir de casa se torció el tobillo al bajar la escalera del zaguán y tuvo que ir a urgencias donde le hicieron una radiografía y le vendaron el tobillo, total un pequeño esguince, doloroso y molesto que la tendría unos días en reposo, así que no tuvo más remedio que quedarse en casa al menos un par de días. Naturalmente estaba contrariada, pero no siendo Enriqueta de las que se dejan vencer por las vicisitudes de esta vida, lo tomó con filosofía y se acomodó en el sofá a ver que había en la televisión, coincidió con que había un programa de concurso interactivo, los concursantes llamaban por teléfono y si acertaban cinco preguntas recibían un premio. Enriqueta pensó que no perdía nada con llamar, total, si le metían la musiquilla con colgar todo arreglado.
Ni corta ni perezosa cogió el teléfono y marcó el número indicado con tan buena suerte que le atendieron al momento y ahí estaba concursando sin tiempo ni para ponerse nerviosa.
¿Qué le preguntaron? Dice que ni se acuerda, cosas de las revistas de corazón que respondió lo mejor que supo y cuando quiso darse cuenta le dicen que ha ganado y que por haber respondido sin ayuda del invitado y dentro del mínimo tiempo, le había correspondido el premio mayor, dos semanas de vacaciones en Cancún para dos personas con todos los gastos pagados y un juego de maletas apropiados para la ocasión.
Ni que decir tiene que Enriqueta y su marido piensan disfrutar este verano de tan espléndido viaje, conseguido gracias a una imprevisible torcedura.
Desde luego, hoy no era su día, al salir de casa se torció el tobillo al bajar la escalera del zaguán y tuvo que ir a urgencias donde le hicieron una radiografía y le vendaron el tobillo, total un pequeño esguince, doloroso y molesto que la tendría unos días en reposo, así que no tuvo más remedio que quedarse en casa al menos un par de días. Naturalmente estaba contrariada, pero no siendo Enriqueta de las que se dejan vencer por las vicisitudes de esta vida, lo tomó con filosofía y se acomodó en el sofá a ver que había en la televisión, coincidió con que había un programa de concurso interactivo, los concursantes llamaban por teléfono y si acertaban cinco preguntas recibían un premio. Enriqueta pensó que no perdía nada con llamar, total, si le metían la musiquilla con colgar todo arreglado.
Ni corta ni perezosa cogió el teléfono y marcó el número indicado con tan buena suerte que le atendieron al momento y ahí estaba concursando sin tiempo ni para ponerse nerviosa.
¿Qué le preguntaron? Dice que ni se acuerda, cosas de las revistas de corazón que respondió lo mejor que supo y cuando quiso darse cuenta le dicen que ha ganado y que por haber respondido sin ayuda del invitado y dentro del mínimo tiempo, le había correspondido el premio mayor, dos semanas de vacaciones en Cancún para dos personas con todos los gastos pagados y un juego de maletas apropiados para la ocasión.
Ni que decir tiene que Enriqueta y su marido piensan disfrutar este verano de tan espléndido viaje, conseguido gracias a una imprevisible torcedura.