IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Instantes que se cierran,
eternidades sordas ante cualquier clamor,
el horror inmenso
del no saber como sufrir,
no hay miedo que abarque más miedo,
no hay suelo
que se pueda seguir quebrando,
cuando la negritud del cielo es el cielo,
cuando todo espacio
no se percibe en sí mismo,
cuando las estrellas
no se encuentran entre si,
cuando las almas atenúan soledades
por miedo a desaparecer,
será la edad trémula
de un sol ciego,
de un viento seco,
que imploran
por una libertad que de verdad nos libere,
la muerte también ha de fenecer,
cuando las suertes de toda vida
caigan junto al tiempo,
no quedará resquicio de memoria,
las eternidades morirán de la peor manera,
en pausa,
hasta que el universo
bese nuevamente la existencia,
la suerte relativa,
de una vida,
de una luz.
eternidades sordas ante cualquier clamor,
el horror inmenso
del no saber como sufrir,
no hay miedo que abarque más miedo,
no hay suelo
que se pueda seguir quebrando,
cuando la negritud del cielo es el cielo,
cuando todo espacio
no se percibe en sí mismo,
cuando las estrellas
no se encuentran entre si,
cuando las almas atenúan soledades
por miedo a desaparecer,
será la edad trémula
de un sol ciego,
de un viento seco,
que imploran
por una libertad que de verdad nos libere,
la muerte también ha de fenecer,
cuando las suertes de toda vida
caigan junto al tiempo,
no quedará resquicio de memoria,
las eternidades morirán de la peor manera,
en pausa,
hasta que el universo
bese nuevamente la existencia,
la suerte relativa,
de una vida,
de una luz.