Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
Necesariamente los días
han de sucederse unos a otros,
reglas del calendario
obediencia a ciegas
de las hojas que se suceden
sin comprender para qué,
en realidad
es la milenaria costumbre
respetada a ultranza,
día y noche sucediéndose
absurdamente,
aburridamente,
piezas estancas de tiempo
que nada tienen para contar
por sí mismas,
matemáticas de los minutos
que sólo saben enfilarse
uno detrás del otro,
para perecer al instante
sin dibujar recuerdos
sin crear eternidad,
hasta que la sonrisa de Clara
siembra estrellas y duendes.
han de sucederse unos a otros,
reglas del calendario
obediencia a ciegas
de las hojas que se suceden
sin comprender para qué,
en realidad
es la milenaria costumbre
respetada a ultranza,
día y noche sucediéndose
absurdamente,
aburridamente,
piezas estancas de tiempo
que nada tienen para contar
por sí mismas,
matemáticas de los minutos
que sólo saben enfilarse
uno detrás del otro,
para perecer al instante
sin dibujar recuerdos
sin crear eternidad,
hasta que la sonrisa de Clara
siembra estrellas y duendes.