Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En una zanja de la avenida
lloraban las piedras,
de sus lágrimas brotó
un manantial de agua cristalina.
El gorrión fue a beber,
dejo sus huellas sobre la tierra,
una lombriz distraída
fue su comida,
en el árbol cercano,
en una rama,
sus crías miraban la escena,
un rayo de sol las mimaba,
jugaba con ellas,
lejano, se escuchaba el canto
de una sirena,
se acercaba un coche
de la policía.
lloraban las piedras,
de sus lágrimas brotó
un manantial de agua cristalina.
El gorrión fue a beber,
dejo sus huellas sobre la tierra,
una lombriz distraída
fue su comida,
en el árbol cercano,
en una rama,
sus crías miraban la escena,
un rayo de sol las mimaba,
jugaba con ellas,
lejano, se escuchaba el canto
de una sirena,
se acercaba un coche
de la policía.