joel almo
Poeta recién llegado
Decaes en la sangre
y en el folclore de una
parra adormecida,
siempre acuosa, estrellada,
ebria y durmiente.
Dichosa de los valles,
uva perenne, para ti
mis labios.
Necesaria, germinas
de polvo y de manos,
apetecible y callada,
intermitente,
aromática en baúles,
siempre has enrojecido en
una sola copa, en un adobe
te abrigas del hombre,
agria y dulce respiras,
te despiden las noches
campestres
y lloramos tu nombre
como un parral de canela,
con una soledad diferente.
Aventurera, has colmado
las gargantas no sólo de
amor oscuro sino de vasijas
sonrientes, tu sangre
es el apasionado pecho
y tus besos intangibles,
de ti nace una uva ruborizada,
y en cada mañana
un sabor infatigable en los labios:
y así, seducida,
sacándome las viñas,
estremeciendo los valles,
al viento vas susurrando
tu traje enrojecido, envejeciendo
inconsciente.
Es por eso que la tierra
te amamanta las manos
y respira en silencio
tu delicia.
y en el folclore de una
parra adormecida,
siempre acuosa, estrellada,
ebria y durmiente.
Dichosa de los valles,
uva perenne, para ti
mis labios.
Necesaria, germinas
de polvo y de manos,
apetecible y callada,
intermitente,
aromática en baúles,
siempre has enrojecido en
una sola copa, en un adobe
te abrigas del hombre,
agria y dulce respiras,
te despiden las noches
campestres
y lloramos tu nombre
como un parral de canela,
con una soledad diferente.
Aventurera, has colmado
las gargantas no sólo de
amor oscuro sino de vasijas
sonrientes, tu sangre
es el apasionado pecho
y tus besos intangibles,
de ti nace una uva ruborizada,
y en cada mañana
un sabor infatigable en los labios:
y así, seducida,
sacándome las viñas,
estremeciendo los valles,
al viento vas susurrando
tu traje enrojecido, envejeciendo
inconsciente.
Es por eso que la tierra
te amamanta las manos
y respira en silencio
tu delicia.