El ermitaño
Poeta recién llegado
I
Y pensar que tanto fuiste
que amaste con arrojo,
que creciste despacio con verdes
sueños de explorador.
Y pensar que tanto acumulaste:
baratijas y tesoros y afectos
en un baúl celador.
Erigiste una torre de mármol reluciente,
sobre un llano de tristes moradas.
Y pensar que tanto fuiste…
II
Un día, tu boca se abre
y las palabras se vuelan
como un río de pájaros al cielo.
Tus ojos se escurren
como dos líneas de sangre
en la grieta de tu rostro,
Tus huesos se rajan en los flancos,
y en el centro de la osamenta
tu corazón cae como piedra;
tu cuerpo se deshace
en hojas de otoño
sobre el piso desnudo.
III
Algo asciende y eres bruma,
un ojo que flota a la deriva
y observa las siluetas que habitan tu torre.
visten tus atuendos y baratijas,
bailan en tus salones,
crece en tantos ojos como verde llama
ese antiguo afán de viajero,
y tú espectro, ves girar el orbe,
con total indiferencia.
Y pensar que tanto fuiste
que amaste con arrojo,
que creciste despacio con verdes
sueños de explorador.
Y pensar que tanto acumulaste:
baratijas y tesoros y afectos
en un baúl celador.
Erigiste una torre de mármol reluciente,
sobre un llano de tristes moradas.
Y pensar que tanto fuiste…
II
Un día, tu boca se abre
y las palabras se vuelan
como un río de pájaros al cielo.
Tus ojos se escurren
como dos líneas de sangre
en la grieta de tu rostro,
Tus huesos se rajan en los flancos,
y en el centro de la osamenta
tu corazón cae como piedra;
tu cuerpo se deshace
en hojas de otoño
sobre el piso desnudo.
III
Algo asciende y eres bruma,
un ojo que flota a la deriva
y observa las siluetas que habitan tu torre.
visten tus atuendos y baratijas,
bailan en tus salones,
crece en tantos ojos como verde llama
ese antiguo afán de viajero,
y tú espectro, ves girar el orbe,
con total indiferencia.
Última edición: