Inferno du Doleur
Poeta adicto al portal
Ya ha pasado mucho tiempo después de la última vez que te dije que te amaba. Pensaba que te amaría por siempre, porque nunca nadie había sido tan especial conmigo. Los días pasaban, y puede que cada día te hubiera amado más. Los meses pasaban, y todo eso que sentí una vez lo fui olvidando. El amor es la fuente de vida del alma, y el que da color a cada nuevo segundo. Es el sentimiento más bello, porque nada te hace sentir igual. Da vida, pero no mata, porque nadie se puede morir de amor. No, no es mortal. Creía que ahora mis días no iban a tener color, pero nunca se convirtieron en escala de grises. El amor lastima, pero no mata. No es la primera vez que le pasa a alguien, y tampoco será la última.
Te volviste menos recurrente en mis pensamientos, ni siquiera tu nombre se encontraba en mis cuadernos, ni mis letras han vuelto a ser para tí. Ya no estás en mi mañana, y no estarás en mi futuro. Eres una página arrancada, y vuelta a pegar con cinta en mi libro de vida, un capítulo ya cerrado, una rosa muerta en tu piano. Un collar de pentagrama aún cuelga alrededor de mi cuello, porque es el recuerdo de quien amé como a nada. Me liberé de las cadenas de La Agonía, cadenas que yo misma coloqué en mis muñecas. La llave tú nunca la tuviste. Mi felicidad tampoco te la llevaste. De seguro fueron mis inventos para sentirme más cercana a tí. Quizás tú me olvidaste hace mucho tiempo, pero esta es la prueba de que cuando dije que te amaba, era cierto. Ahora solo quedan cenizas, que ya se llevó el viento.
Te volviste menos recurrente en mis pensamientos, ni siquiera tu nombre se encontraba en mis cuadernos, ni mis letras han vuelto a ser para tí. Ya no estás en mi mañana, y no estarás en mi futuro. Eres una página arrancada, y vuelta a pegar con cinta en mi libro de vida, un capítulo ya cerrado, una rosa muerta en tu piano. Un collar de pentagrama aún cuelga alrededor de mi cuello, porque es el recuerdo de quien amé como a nada. Me liberé de las cadenas de La Agonía, cadenas que yo misma coloqué en mis muñecas. La llave tú nunca la tuviste. Mi felicidad tampoco te la llevaste. De seguro fueron mis inventos para sentirme más cercana a tí. Quizás tú me olvidaste hace mucho tiempo, pero esta es la prueba de que cuando dije que te amaba, era cierto. Ahora solo quedan cenizas, que ya se llevó el viento.