• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

LA PIEL, poema fundamental

Estado
Cerrado para nuevas respuestas.

oski2

Poeta recién llegado
LA PIEL
poema de OSCAR PORTELA

No Johann. No es "gris el árbol de la ciencia
y verde el árbol de la vida": aquello que se da
y florece conoce de la muerte la osadía de ser
un breve instante y en el amor bebe del cáliz de
la muerte como yo renazco del ocaso en la piel
usurpada del amante.

Quien conoce es el cuerpo.

Gramática del cuerpo del deseo y la magia de
poros abriéndose a la luz, al agua y a los rayos
que golpean las puertas de ser monadas
solo concientes de saberse ostras: es el viento
que nos lleva hacia el otro.

Los extraños camino y los acaecimientos
del azar quienes nos abren
a nosotros desnudos en el otro:

Oh fiestas del "candor".

¡Oh turbulentas siestas del verano!

¡Oh Deseos y goces, zureos de palomos en
vacíos alfeizares y la luz, la luz que tú pedías
en el cuerpo y las piernas del amado!

En el beso se enciende la amapola y
del conocimiento todo arde la vida que se extingue
en muerte para volver a sí "misma"
en "eterno retorno de lo mísmo".

Es deseo de ser más ser
y más deseo: cuando el poro de la piel
se seca, cuando se seca el agua de la fuente,

cuando el poniente corre hacia los astros
hay vida todavía y habrá vida en esta
exangüe entrega de un cuerpo al otro
para hacerse uno.

La noche del invierno y el
poniente corren hacia las playas y mareas.

Allí duerme el delfín en la bahía. Y aquí en los
inmensos lagunares la garza blanca Milagrosamente
se posa en el lapacho florecido y la quietud es todo.

Reposar en el cuerpo del amante hombre-delfín,
águila y leopardo para heridos en lucha
renacer al espacio de lo "otro" que es un viento
inasible, un mano de espuma,

una dulce mirada que es entrega y libre donación,
que es interrogación, plegaria , y llamado a ser más

de lo que soy ahora que solo canto
y memorado digo lo que fui, lo que di,

dejándome fluir en esta líneas que son también deseo
y luces del conocimiento de la muerte.

Si me despido es porque se que estuve aquí
y en una extraña tarde no olvidada bajo un río de olvidos,
besé al amado en un extraño rito de iniciación
y entrega bajo el agua del río.

¡Ay! Y no ceso de crecer hacia lo hondo,
desde ese momento.
 
Última edición por un moderador:
Estado
Cerrado para nuevas respuestas.
Atrás
Arriba