Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este poema refleja mi propia
y feliz infancia pues en la actualidad,
no veo a ningún crío jugar a la Peonza...
Ángel
La Peonza
La vida es como una pequeña
peonza con la que juegan los críos,
maravillosos críos que saben con certeza
que esa peonza que lanzan contra el duro,
asfalto o sobre el liso suelo dará demasiadas...
vueltas;
Dónde dará muchas vueltas y más vueltas
si la saben lanzar bien con el justo cordel,
para recogerla otra vez del buen liso suelo
y así volver a lanzar al alto cielo la peonza
para dejarla posar otra vez sobre el frío suelo...
dando unas pocas vueltas más hasta caer rendida
a sus infantiles...pies;
O bien recogerla entre sus delicados dedos,
para en la palma de sus manos seguir dando
las últimas vueltas en la mano que la recogió,
para con esa misma mano volver a enrollar
otra y otra vez con el cordel a lanzar la peonza
contra el suelo y así sin cansarse y divertirse,
seguir hasta que llega la hora de ir a su casa...
a almorzar...cenar y dormir.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
y feliz infancia pues en la actualidad,
no veo a ningún crío jugar a la Peonza...
Ángel
La Peonza
La vida es como una pequeña
peonza con la que juegan los críos,
maravillosos críos que saben con certeza
que esa peonza que lanzan contra el duro,
asfalto o sobre el liso suelo dará demasiadas...
vueltas;
Dónde dará muchas vueltas y más vueltas
si la saben lanzar bien con el justo cordel,
para recogerla otra vez del buen liso suelo
y así volver a lanzar al alto cielo la peonza
para dejarla posar otra vez sobre el frío suelo...
dando unas pocas vueltas más hasta caer rendida
a sus infantiles...pies;
O bien recogerla entre sus delicados dedos,
para en la palma de sus manos seguir dando
las últimas vueltas en la mano que la recogió,
para con esa misma mano volver a enrollar
otra y otra vez con el cordel a lanzar la peonza
contra el suelo y así sin cansarse y divertirse,
seguir hasta que llega la hora de ir a su casa...
a almorzar...cenar y dormir.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados