Yosie Crespo
Poeta recién llegado
Mi cabeza busca el suelo, mis pies el espacio. Con su llegada la noche promete
que nada queda tan lejos.
Me quedé aqui un poco más para esperar el tiempo como máquina de espacio, contraparte del reloj.
La noche, absoluta y dominante, desciende sobre mí, se forma, respira, llega. Puedo
sentirla.
Esta vez está claro, se acurrucó en mí como vestido viejo, en las alas del alma. Dobló la esquina
y se acomodó como centro sin dejarme mover. Yo solo sé que busco tanto el recuerdo
como la realidad, bromear agregando "lo pagará caro algun día", sin tener en cuenta
de que existen infinitas posibilidades de que nada queda tan lejos. Ni siquiera la luna.
Dicen mis ojos que existen dos razones básicas. La noche que dura, no en la memoria ni en la
mente, pero aquella que busca el cielo y su permanencia, o aquella que elige querer y tener
no porque nosotros queremos, sino porque escoger es común de los mortales.
Hay noches en que menos triste, disfrazo mi invierno inventado con tu imagen de entonces.
A veces cierro los ojos y eres mi espalda sin armaduras ni segunda piel.
A veces te encuentro con tus pasos tan lentos, en la penúltima curva y la mirada
cómplice, a veces te pierdo y te encuentro libre, persona desnuda, distinta
a la que todos ven.
Entre segundo y segundo. Yo le creí. Soñé, soñé, soñé.
Abandonando trozos de vida y memorias bajo las rocas.
La noche se transforma inseparable de lo eterno. Concuerda en que el tiempo
pasa y que con mi silencio, solo pretendo decir más. Ultimamente quisiera cerrar
los ojos para encontrarte al abrirlos. Mi cabeza busca el suelo, mis pies el espacio.
Dar todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.
Escucho una canción, me dejo llevar por este viento de Marzo.
Esta vez está claro. Me acurruco en el sofá, donde ni siquiera
la luna queda tan lejos. Y de momento entiendo que bajo su misma noche,
me siento un poco menos sola.
©2010 -Yosie Crespo
http://yosiecrespo.blogspot.com/
que nada queda tan lejos.
Me quedé aqui un poco más para esperar el tiempo como máquina de espacio, contraparte del reloj.
La noche, absoluta y dominante, desciende sobre mí, se forma, respira, llega. Puedo
sentirla.
Esta vez está claro, se acurrucó en mí como vestido viejo, en las alas del alma. Dobló la esquina
y se acomodó como centro sin dejarme mover. Yo solo sé que busco tanto el recuerdo
como la realidad, bromear agregando "lo pagará caro algun día", sin tener en cuenta
de que existen infinitas posibilidades de que nada queda tan lejos. Ni siquiera la luna.
Dicen mis ojos que existen dos razones básicas. La noche que dura, no en la memoria ni en la
mente, pero aquella que busca el cielo y su permanencia, o aquella que elige querer y tener
no porque nosotros queremos, sino porque escoger es común de los mortales.
Hay noches en que menos triste, disfrazo mi invierno inventado con tu imagen de entonces.
A veces cierro los ojos y eres mi espalda sin armaduras ni segunda piel.
A veces te encuentro con tus pasos tan lentos, en la penúltima curva y la mirada
cómplice, a veces te pierdo y te encuentro libre, persona desnuda, distinta
a la que todos ven.
Entre segundo y segundo. Yo le creí. Soñé, soñé, soñé.
Abandonando trozos de vida y memorias bajo las rocas.
La noche se transforma inseparable de lo eterno. Concuerda en que el tiempo
pasa y que con mi silencio, solo pretendo decir más. Ultimamente quisiera cerrar
los ojos para encontrarte al abrirlos. Mi cabeza busca el suelo, mis pies el espacio.
Dar todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.
Escucho una canción, me dejo llevar por este viento de Marzo.
Esta vez está claro. Me acurruco en el sofá, donde ni siquiera
la luna queda tan lejos. Y de momento entiendo que bajo su misma noche,
me siento un poco menos sola.
©2010 -Yosie Crespo
http://yosiecrespo.blogspot.com/