moy
Poeta recién llegado
LA NIEBLA, ECO Y LOCURA QUIZÁS
Un perfil sombrío lleva este desvalido
canto ennegrecido, maullidos y ladridos por lo que
sienten y el perfume indicado que presienten,
estos uniformados, deformes soldados del frío.
¿Cómo olvidar las libélulas doradas en los dedos?
Sonrío, quizás con un poco de demencia,
al ver en la vereda de este fúnebre camino
el blanco recuerdo de mis alientos sombríos.
El, que de pálidos susurros viste,
espera bajo la luz, el cesar de mis pasos equivocados
de espaldas a la luna, con un porte a luto
y su bufanda que se mece sin viento.
“Te esperaba, soy el silencio que siempre aguarda
en tu ventana, soy el muñeco de agujas con el que jugabas,
soy la sombra que cuando duermes cierra tus ojos levemente,
soy tu pesadilla que te ama con tus miedos y defectos.”
Dijo sin siquiera dar la cara.
La niebla se sumía en ecos y deleites,
ruinas carentes de vida, acústica helada,
fuego inválido en mis claras pupilas.
“Muéstrame tu rostro” dije en mis pensamientos
y dando la vuelta aquel blanco espectro,
preguntó con un tono de ultratumba ¿Me recuerdas?
En sus ojos tan rojos mis agonías, mis fobias,
mis gritos, mis lágrimas, mis sueños ya enterrados.
Entonces, solo entonces desperté en mi cama.
Todo ha sido un espantoso, luctuoso, mal sueño.
Me levanto, veo a la calle desde mi ventana,
toda llena de niebla y ecos perdidos…
Y una silueta blanca que en la esquina espera.
01/11/2011
4:50 PM
Un perfil sombrío lleva este desvalido
canto ennegrecido, maullidos y ladridos por lo que
sienten y el perfume indicado que presienten,
estos uniformados, deformes soldados del frío.
¿Cómo olvidar las libélulas doradas en los dedos?
Sonrío, quizás con un poco de demencia,
al ver en la vereda de este fúnebre camino
el blanco recuerdo de mis alientos sombríos.
El, que de pálidos susurros viste,
espera bajo la luz, el cesar de mis pasos equivocados
de espaldas a la luna, con un porte a luto
y su bufanda que se mece sin viento.
“Te esperaba, soy el silencio que siempre aguarda
en tu ventana, soy el muñeco de agujas con el que jugabas,
soy la sombra que cuando duermes cierra tus ojos levemente,
soy tu pesadilla que te ama con tus miedos y defectos.”
Dijo sin siquiera dar la cara.
La niebla se sumía en ecos y deleites,
ruinas carentes de vida, acústica helada,
fuego inválido en mis claras pupilas.
“Muéstrame tu rostro” dije en mis pensamientos
y dando la vuelta aquel blanco espectro,
preguntó con un tono de ultratumba ¿Me recuerdas?
En sus ojos tan rojos mis agonías, mis fobias,
mis gritos, mis lágrimas, mis sueños ya enterrados.
Entonces, solo entonces desperté en mi cama.
Todo ha sido un espantoso, luctuoso, mal sueño.
Me levanto, veo a la calle desde mi ventana,
toda llena de niebla y ecos perdidos…
Y una silueta blanca que en la esquina espera.
01/11/2011
4:50 PM
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