elena morado
Poeta que considera el portal su segunda casa
En una casa muy triste
habitaba una niñita
su padre no se reía
ni jugaba con su hijita
su madre se había muerto
porque estaba muy malita
Jugaba sola la niña
con su muñeca de trapo
y su padre la miraba
no reprimía su llanto
era clavada a su madre
y la pena le embargaba
se fue un fatídico día
de aquella mañana aciaga.
No llores niña, no llores
que tu muñeca entristece
Mamá nos está mirando
desde el cielo nos vigila
dice que no quiere verte
así de triste todo el día
y ella nos quiere tanto
que es su máximo anhelo
que juguemos con los globos
y los lancemos al cielo
que ella de un golpecito
nos los devuelve de nuevo.
Su padre suelta una lágrima
y abraza fuerte a su hija
ríete mi niña, ríe
como cuando estaba mamá
ríete mi niña, ríe
que papá te cuidará
y tu madre desde el cielo
no dejará de velar
por tus sueños en tus noches
por tus sueños en tus días.
Ríete mi niña, ríe.
Antonia Mauro del Blanco
habitaba una niñita
su padre no se reía
ni jugaba con su hijita
su madre se había muerto
porque estaba muy malita
Jugaba sola la niña
con su muñeca de trapo
y su padre la miraba
no reprimía su llanto
era clavada a su madre
y la pena le embargaba
se fue un fatídico día
de aquella mañana aciaga.
No llores niña, no llores
que tu muñeca entristece
Mamá nos está mirando
desde el cielo nos vigila
dice que no quiere verte
así de triste todo el día
y ella nos quiere tanto
que es su máximo anhelo
que juguemos con los globos
y los lancemos al cielo
que ella de un golpecito
nos los devuelve de nuevo.
Su padre suelta una lágrima
y abraza fuerte a su hija
ríete mi niña, ríe
como cuando estaba mamá
ríete mi niña, ríe
que papá te cuidará
y tu madre desde el cielo
no dejará de velar
por tus sueños en tus noches
por tus sueños en tus días.
Ríete mi niña, ríe.
Antonia Mauro del Blanco
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