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La muerte

ropittella

Poeta veterana en el Portal
La muerte es esa puerta cerrada
que siempre veo delante,
a cada paso está delante.
No me asusta lo que hay detrás,
sé que estuve allí antes
-en su ciudad-
y me han sido borradas
todas las memorias de sus calles.
Sé que otros en cada segundo
la están abriendo
como la abriste vos,
como no quiero que se les abra a mis hijos,
porque todavía no aprendí ese desapego.
A veces tienta abrirla por la fuerza,
cuando el torrente de la rabia
se aproxima...
empujando una sangre
bullente, que no se calma,
y otra vez el egoísmo
quisiera mágicamente enfriarla.
Estoy temblando en las palabras
pero no es de miedo,
es de consciencia,
morir es abrirla una vez más,
abrirla hacia otra realidad
pero cuándo
y quién la abrirá
no seré yo
aunque a veces
me llame la luz del picaporte.
La muerte es esa conocida
misteriosa puerta
que todavía,
en este segundo
ahora...
¿de qué lado estoy?
 
Última edición:
Unas letras muy sentidas Ropitella, se palpa que ha sido una inspiración salido de muy dentro.
Dejemos que la muerte siga esperando, a veces te abre la puerta, pero solo es para avisar que ella siempre está ahí de portero, jajajaja, lo siempre digo que es mi amiga y los amigos no matan, solo nos vamos con ellos de fiesta y puede que algún día esa fiesta se prolongue, pero mientras tanto, a disfrutar sin pasar de la puerta, sería mejor llamar al cerrajero y que cambien de cerradura, jajajajajaja.
Buena inspitación amiga, me has hecho reflexionar y eso es lo bueno de un poema, te felicito.
Un beso.
 
Unas letras muy sentidas Ropitella, se palpa que ha sido una inspiración salido de muy dentro.
Dejemos que la muerte siga esperando, a veces te abre la puerta, pero solo es para avisar que ella siempre está ahí de portero, jajajaja, lo siempre digo que es mi amiga y los amigos no matan, solo nos vamos con ellos de fiesta y puede que algún día esa fiesta se prolongue, pero mientras tanto, a disfrutar sin pasar de la puerta, sería mejor llamar al cerrajero y que cambien de cerradura, jajajajajaja.
Buena inspitación amiga, me has hecho reflexionar y eso es lo bueno de un poema, te felicito.
Un beso.
No veoa la muerte ni como amiga ni como enemiga, la veo como un paso que nos aleja de este plano, hasta la cáscara del cuero que si se entierra se convierte en gusanos y si se crema en cenizas, vuelve a originar lo que llamamos vida... El apego a lo conocido y el temor a lo desconocido, es lo que llamamos muerte. Gracias por retroalimentar el mensaje Ricardo. Abrabesos en tu corazón.
 
Última edición:
La muerte es esa puerta cerrada
que siempre veo delante,
a cada paso está delante.
No me asusta lo que hay detrás,
sé que estuve allí antes
-en su ciudad-
y me han sido borradas
todas las memorias de sus calles.
Sé que otros en cada segundo
la están abriendo
como la abriste vos,
como no quiero que se les abra a mis hijos.
porque todavía no aprendí ese desapego.
A veces tienta abrirla por la fuerza,
cuando el torrente de la rabia
se aproxima...
empujando una sangre
bulliente, que no se calma,
y otra vez el egoísmo
quisiera mágicamente enfriarla.
Estoy temblando en las palabras
pero no es de miedo,
es de consciencia,
morir es abrirla una vez más,
abrirla hacia otra realidad
pero cuándo
y quién la abrirá
no seré yo
aunque a veces
me llame la luz del picaporte.
La muerte es esa conocida
misteriosa puerta
que todavía,
en este segundo
ahora...
¿de qué lado estoy?
Tu hermoso poema, pleno de expresión poética, encierra una excelente reflexión, querida amiga Ropitella.
Me ha encantado leerte, poetisa.
Un abrazo
 
Erizada! Toda la poesía te pone delante de esa puerta, y el final...estremece.
Un abrazo:
Paloma.
 
La muerte es esa puerta cerrada
que siempre veo delante,
a cada paso está delante.
No me asusta lo que hay detrás,
sé que estuve allí antes
-en su ciudad-
y me han sido borradas
todas las memorias de sus calles.
Sé que otros en cada segundo
la están abriendo
como la abriste vos,
como no quiero que se les abra a mis hijos.
porque todavía no aprendí ese desapego.

A veces tienta abrirla por la fuerza,
cuando el torrente de la rabia
se aproxima...
empujando una sangre
bulliente, que no se calma,
y otra vez el egoísmo
quisiera mágicamente enfriarla.
Estoy temblando en las palabras
pero no es de miedo,
es de consciencia,
morir es abrirla una vez más,
abrirla hacia otra realidad
pero cuándo
y quién la abrirá
no seré yo
aunque a veces
me llame la luz del picaporte.
La muerte es esa conocida
misteriosa puerta
que todavía,
en este segundo
ahora...
¿de qué lado estoy?

Muy buen poema ropittela, me gustó mucho.
Llega un momento, a una cierta edad, en la que ya uno es consciente de que la vida y la muerte van de la mano.
Dijiste bien, compañera, uno se siente vulnerable cuando nacen sus hijos. Ya sabemos de lo que es capaz el pulso azaroso de la vida.
Un saludo poeta.
 
un hermoso poema, ropitella.

no sabemos a dónde vamos ni de dónde venimos, como diría el príncipe -no de twilight- darío en lo fatal. Siento sin embargo, que más allá de no saber, lo esencial es procurar que no nos pase como a u po kyin, que dejó la construcción de pagodas para última hora. Hay que llevar a cabo los proyectos que de verdad importan mientras tengamos sangre en las venas.

saludos.
 
Ropi de momento no hemos pasado esta puerta, el misterio seguirá...hasta que lo hagamos.
El tema esta bien plasmado.
Un abrazo. Pili
 
¿De qué lado estas? Del lado de los vivos con estas sentidas letras, aunque hay vivos que son como muertos, pero ese no es tu caso; y no te preocupes que con esa vitalidad que tienes falte mucho para que visites las necrópolis, ni en sueños.

Un abrazo, me gustó tu obra, amiguita.
 
La muerte es esa puerta cerrada
que siempre veo delante,
a cada paso está delante.
No me asusta lo que hay detrás,
sé que estuve allí antes
-en su ciudad-
y me han sido borradas
todas las memorias de sus calles.
Sé que otros en cada segundo
la están abriendo
como la abriste vos,
como no quiero que se les abra a mis hijos,
porque todavía no aprendí ese desapego.
A veces tienta abrirla por la fuerza,
cuando el torrente de la rabia
se aproxima...
empujando una sangre
bulliente, que no se calma,
y otra vez el egoísmo
quisiera mágicamente enfriarla.
Estoy temblando en las palabras
pero no es de miedo,
es de consciencia,
morir es abrirla una vez más,
abrirla hacia otra realidad
pero cuándo
y quién la abrirá
no seré yo
aunque a veces
me llame la luz del picaporte.
La muerte es esa conocida
misteriosa puerta
que todavía,
en este segundo
ahora...
¿de qué lado estoy?


Egoísmo y Apego, demasiado crudas para asumir la muerte...

Abrazos desde esos adjetivos

Palmira
 
No sé ni cómo calificar la sensación... El escalofrio es muy simple. Hace poco murió mi abuela y conozco ésta... Es... Fría, demasiado fría. Pero a veces es demasiado tentadora, como una mala amante de una sola noche. Mi voto o "me gusta".

Un saludete de Samuel.
 
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