ropittella
Poeta veterana en el Portal
La muerte es esa puerta cerrada
que siempre veo delante,
a cada paso está delante.
No me asusta lo que hay detrás,
sé que estuve allí antes
-en su ciudad-
y me han sido borradas
todas las memorias de sus calles.
Sé que otros en cada segundo
la están abriendo
como la abriste vos,
como no quiero que se les abra a mis hijos,
porque todavía no aprendí ese desapego.
A veces tienta abrirla por la fuerza,
cuando el torrente de la rabia
se aproxima...
empujando una sangre
bullente, que no se calma,
y otra vez el egoísmo
quisiera mágicamente enfriarla.
Estoy temblando en las palabras
pero no es de miedo,
es de consciencia,
morir es abrirla una vez más,
abrirla hacia otra realidad
pero cuándo
y quién la abrirá
no seré yo
aunque a veces
me llame la luz del picaporte.
La muerte es esa conocida
misteriosa puerta
que todavía,
en este segundo
ahora...
¿de qué lado estoy?
que siempre veo delante,
a cada paso está delante.
No me asusta lo que hay detrás,
sé que estuve allí antes
-en su ciudad-
y me han sido borradas
todas las memorias de sus calles.
Sé que otros en cada segundo
la están abriendo
como la abriste vos,
como no quiero que se les abra a mis hijos,
porque todavía no aprendí ese desapego.
A veces tienta abrirla por la fuerza,
cuando el torrente de la rabia
se aproxima...
empujando una sangre
bullente, que no se calma,
y otra vez el egoísmo
quisiera mágicamente enfriarla.
Estoy temblando en las palabras
pero no es de miedo,
es de consciencia,
morir es abrirla una vez más,
abrirla hacia otra realidad
pero cuándo
y quién la abrirá
no seré yo
aunque a veces
me llame la luz del picaporte.
La muerte es esa conocida
misteriosa puerta
que todavía,
en este segundo
ahora...
¿de qué lado estoy?
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