guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Y la Muerte, crujiendo los dientes
ensangrentados con la salvia de la locura,
le gritó a la Vida un poema
que sonó a réquiem.
La Vida, en silencio,
se dio media vuelta y caminó.
Caminó sobre el mar, hacía el sol,
dejando atrás a la Muerte y su dolor.
La Vida, se había cansado de ser vida,
de dar color y energía.
La Vida había decidido ser olvido,
y la Muerte,
en esa impotencia que sienten los fuertes,
comprendió que desde siempre
había vivido enamorado de la Vida y su suerte.
ensangrentados con la salvia de la locura,
le gritó a la Vida un poema
que sonó a réquiem.
La Vida, en silencio,
se dio media vuelta y caminó.
Caminó sobre el mar, hacía el sol,
dejando atrás a la Muerte y su dolor.
La Vida, se había cansado de ser vida,
de dar color y energía.
La Vida había decidido ser olvido,
y la Muerte,
en esa impotencia que sienten los fuertes,
comprendió que desde siempre
había vivido enamorado de la Vida y su suerte.
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