Rafael Garcia
Poeta recién llegado
Nací y crecí en la anónima muchedumbre
De los pobres del campo y la barriada
Mis musas me visitaban entre el crepúsculo y la alborada
Y en ocasiones algún nublado día
Ocasionalmente conocí mansiones, sus pisos y techumbres
La comodidad de entelevisadas salas
Pero preferí el placer de historias y leyendas ante fogatas
Fui ajeno a los que odian la naturaleza y le declararon guerra
Expoliando sus riquezas sin amarla y cuidarla primero
Disfrazando de prosperidad social su ambición
Que son lujos y vicios con que engaña el dinero del cruel mamón
Con vil explotación de la madre tierra y sus carnales hijos
Nunca me perdí el placer de ver nacer a una oveja
O cuando había ocasión, el áspero trabajo de la barbecha
Me tocó orar por lluvias que humedecieran la sagrada milpa
Mientras otros compraban paquetes fríos remedos de alimento
Nunca han saboreado un elote hervido con sal, cortado en la cosecha
Diario agradecí a Dios por sus regalos en esta pasajera vida
Nunca supliqué más pago y menos horas de fajina
No tuve visión para negocios, ni vacaciones en moteles cinco estrellas
Me divertí escalando montes o pescando a la vera de los ríos
Acampé serenas noches bajo innumerables luceros no solo cinco
Disfruté frugalmente de vino, música, compañía femenina y amigos
No odié a los que mal pagaron mi trabajo y sus frutos
Ni envidié el derrame de sus departamentales silos
Mientras padecía hambre, un santo orgullo me sostuvo
La Santa Providencia y una labor ligera hacían el milagro
De vivir espiritual y materialmente pobre sin faltarme nada
Hice mi máximo esfuerzo para conocer el real camino
La verdad de la sabiduría que busqué en la Palabra eterna
Por fe, esta existencia que ahora abandono se, me dará inmortal Vida
No por méritos sino por misericordia del Creador, cuando me llame
Con modestia le entregaré mi moneda que considero multiplicada
Aunque sé que podría haberla hecho multiplicarse más
Me faltó virtud y entereza por eso hoy con humildad y confianza
Al amoroso y no sumario juicio me dispongo.