Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Inerte...sobre agudas piedras
sucumbe a la inercia,
sería quimérico hacerlas trizas
al estar debilitado,
mis manos sirven solo al dormir
en tu regazo,
sus labios son para unirse a los tuyos
curiosamente de color añil.
Ayer le tocó a Condrín hablar,
hablar sin parar; hablar para ser feliz;
y quedaba en éxtasis con tu extraña belleza,
pero tus ojos y mis ojos se entendían.
Un poco avergonzado por mis dolores
me fui alejando por el empedrado mortecino.
Al fin te aguardé.
Nadie sabe hasta ahora que solo mis ojos
se posan en ti,
me pierdo en la nostalgia si no estamos unidos:
me devuelves esa canción que me recuerda
nuestros vuelos fugaces de mariposas...
Después me resigno a volver a mi castigo
de faquir y a recordar que volveré a besar
tu extraños labios de añil...
sucumbe a la inercia,
sería quimérico hacerlas trizas
al estar debilitado,
mis manos sirven solo al dormir
en tu regazo,
sus labios son para unirse a los tuyos
curiosamente de color añil.
Ayer le tocó a Condrín hablar,
hablar sin parar; hablar para ser feliz;
y quedaba en éxtasis con tu extraña belleza,
pero tus ojos y mis ojos se entendían.
Un poco avergonzado por mis dolores
me fui alejando por el empedrado mortecino.
Al fin te aguardé.
Nadie sabe hasta ahora que solo mis ojos
se posan en ti,
me pierdo en la nostalgia si no estamos unidos:
me devuelves esa canción que me recuerda
nuestros vuelos fugaces de mariposas...
Después me resigno a volver a mi castigo
de faquir y a recordar que volveré a besar
tu extraños labios de añil...
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