al principio de los tiempos,
hace mucho, tanto tiempo.
La mar estaba tranquila,
no habÍa marejada,
ni olas en la orilla.
Una noche se ollÓ un estruendo,
y la noche se lleno de humo,
de polvo,
y de fuego.
El volcÁn iriÓ la tierra,
con su roja lengua de fuego,
y la mar desde entonces,
con sus olas,
una a una,
solo vusca dar a la tierra,
consuelo.