Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Disculpe mi osadía señor en hacerle notar,
es vuestro reflejo al que señala con vehemencia.
¿Pretende acusarse a usted de ser el sujeto aquel
que carcome sus uñas ansioso y delirante?
¿No entiende señor? Deje de llamarlo a gritos,
por más que vocifere maldiciones nombrando a toda su familia,
le digo, es usted en el reflejo,
si insiste en acusar a quien ve en el espejo,
de ser intolerante y banal,
de ser un simple mortal preso de sus pasiones,
un cumulo de absurdos, ignorante, a su desnivel,
un maquiavélico manipulador de circunstancias.
No insista, jamás lo oirá pues es usted y no lo entiende.
En verdad señor, me ha quitado la paciencia,
lo dejo en su demencia,
siga usted profiriéndose sandeces,
es lo que se merece,
por acusar a otros de sus propias estupideces.
Reniel Floyer - Paraguay
es vuestro reflejo al que señala con vehemencia.
¿Pretende acusarse a usted de ser el sujeto aquel
que carcome sus uñas ansioso y delirante?
¿No entiende señor? Deje de llamarlo a gritos,
por más que vocifere maldiciones nombrando a toda su familia,
le digo, es usted en el reflejo,
si insiste en acusar a quien ve en el espejo,
de ser intolerante y banal,
de ser un simple mortal preso de sus pasiones,
un cumulo de absurdos, ignorante, a su desnivel,
un maquiavélico manipulador de circunstancias.
No insista, jamás lo oirá pues es usted y no lo entiende.
En verdad señor, me ha quitado la paciencia,
lo dejo en su demencia,
siga usted profiriéndose sandeces,
es lo que se merece,
por acusar a otros de sus propias estupideces.
Reniel Floyer - Paraguay
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