Vazquez
Poeta fiel al portal
Ciegos andan, y, ¡como no!,
en Paris están los mas altos.
En cada ciudad se enternece
el adios de un bonachon.
Cuando de repente salten los
días y los veranos caigan,
en el suelo, veréis la fuerza
con la que empuja el trueno.
Un trueno que es amor, un
latir que es pasión, y un
amigo que no es mas que
un diablo, casi que no...
en Paris están los mas altos.
En cada ciudad se enternece
el adios de un bonachon.
Cuando de repente salten los
días y los veranos caigan,
en el suelo, veréis la fuerza
con la que empuja el trueno.
Un trueno que es amor, un
latir que es pasión, y un
amigo que no es mas que
un diablo, casi que no...