Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
El amanecer lluvioso aparece por fin
Duerme el follaje con sus mejillas verdes
Besos y besos con labios de rocío
Bruma que no levanta el vuelo ni se esfuma
Se despertó la lama cerca de la cascada
Paja de plata turbia es la astilla que nubla la mirada
Bailan las sombras danzas de soledades sobre las rocas viejas
Hay copal para todos, vengan los dioses viejos, vuelvan
Mi corazón escucha esa especie de música que viene por los ojos
Vuelve la lluvia, es agua, es vapor que hace cuna
Mi tejado suspira por sus poros sedientos sus aromas de barro
Canta el cazo de barro con burbujas que explotan mientras cuece el atoli
En Zenaida, la bruma, tiene influencias de llanto
Llora y deja que el alma se extravíe en las ondas de su propia nostalgia
Sí, es la lluvia
Aparece su manto refrescando El Anáhuac
Flor y Canto es nuestra voz, mientras la diosa duerme y el guerrero vela su sueño
Cuantas viejas batalla se asoman por nuestras cicatrices secas
Un palpitar sin sangre putrefacta viene del cielo nuestro
Vuelve la flor
Hace nido el maíz en la entraña dispuesta de la madre con el vientre de polvo
Flor y Canto
In Xóchitl, in Cuícatl
Oh dioses nuestros
Fuimos dejados aquí para la danza que tiene al sacrificio en su esencia
Mártires somos que adoramos todo rayo de sol que da esperanza al despuntar el día
Hijos del abuelo maíz que nace y muere envuelto en su misterio
Alma de colibrí somos
Somos Zenzontle, dueño y señor del canto
Flor de Cempasúchil que brilla como sol en la ofrenda de muerto
Hoy somos vivos y estamos llenos de canto
Festejemos la lluvia y ese paño de bruma misterioso
¡Oh Voces!
¡Oh miradas!
¡Oh cuerpos!
Siento la danza vibrar en mis entrañas
Vuelve la lluvia, ya no tarda la flor en nuestros campos
Canto soy, eco de lluvia
Hombre con alma de maíz y pisada de roca
Suspiro que desaira a los eternos en esta bocanada de palabras que se vuelven sagradas
Sagrado es el canto, la danza, la poesía
Labio que vuelve dioses los murmullos que festejan la vida
Alma de lluvia que derrama su esencia perfumada
Canto de fuente, voz del agua, semilla que florece hasta la muerte
Irremediable embrujo que adora su horizonte
Frágil cuenco de luz que despierta al mañana y se solaza con la magia de vida
Hierba que se ilumina ante la gota de agua que en mi ventana asoma para verme
Te doy la bienvenida lluvia vieja
Mora en toda mi casa, vuelve a mi alma cascada.
Duerme el follaje con sus mejillas verdes
Besos y besos con labios de rocío
Bruma que no levanta el vuelo ni se esfuma
Se despertó la lama cerca de la cascada
Paja de plata turbia es la astilla que nubla la mirada
Bailan las sombras danzas de soledades sobre las rocas viejas
Hay copal para todos, vengan los dioses viejos, vuelvan
Mi corazón escucha esa especie de música que viene por los ojos
Vuelve la lluvia, es agua, es vapor que hace cuna
Mi tejado suspira por sus poros sedientos sus aromas de barro
Canta el cazo de barro con burbujas que explotan mientras cuece el atoli
En Zenaida, la bruma, tiene influencias de llanto
Llora y deja que el alma se extravíe en las ondas de su propia nostalgia
Sí, es la lluvia
Aparece su manto refrescando El Anáhuac
Flor y Canto es nuestra voz, mientras la diosa duerme y el guerrero vela su sueño
Cuantas viejas batalla se asoman por nuestras cicatrices secas
Un palpitar sin sangre putrefacta viene del cielo nuestro
Vuelve la flor
Hace nido el maíz en la entraña dispuesta de la madre con el vientre de polvo
Flor y Canto
In Xóchitl, in Cuícatl
Oh dioses nuestros
Fuimos dejados aquí para la danza que tiene al sacrificio en su esencia
Mártires somos que adoramos todo rayo de sol que da esperanza al despuntar el día
Hijos del abuelo maíz que nace y muere envuelto en su misterio
Alma de colibrí somos
Somos Zenzontle, dueño y señor del canto
Flor de Cempasúchil que brilla como sol en la ofrenda de muerto
Hoy somos vivos y estamos llenos de canto
Festejemos la lluvia y ese paño de bruma misterioso
¡Oh Voces!
¡Oh miradas!
¡Oh cuerpos!
Siento la danza vibrar en mis entrañas
Vuelve la lluvia, ya no tarda la flor en nuestros campos
Canto soy, eco de lluvia
Hombre con alma de maíz y pisada de roca
Suspiro que desaira a los eternos en esta bocanada de palabras que se vuelven sagradas
Sagrado es el canto, la danza, la poesía
Labio que vuelve dioses los murmullos que festejan la vida
Alma de lluvia que derrama su esencia perfumada
Canto de fuente, voz del agua, semilla que florece hasta la muerte
Irremediable embrujo que adora su horizonte
Frágil cuenco de luz que despierta al mañana y se solaza con la magia de vida
Hierba que se ilumina ante la gota de agua que en mi ventana asoma para verme
Te doy la bienvenida lluvia vieja
Mora en toda mi casa, vuelve a mi alma cascada.
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