Raúl Castillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eran tan diferentes hermana mía. Él, un sanguinario guía de caza mayor del Ngorongoro, sin lealtad ni credo, prácticamente un salvaje. Tú, una joven inquieta y rebelde de exótica belleza. No sé qué pudiste verle, aparte de sus peculiares rasgos, su cruda apariencia. No sé si fueron los continuos y repulsivos “avances” de nuestro padre, los que te llevaron a Él…
Tan pronto escuché tu desencajada risa vine.
—¡Nadie se burla de mí! —gritó aquella voz perturbada en la noche.
Casi de inmediato, escuché un disparo…
Lamo la herida en tu desalojado cuerpo manchado.
(El resto del clan de hienas manchadas rodea al desnudo y ebrio cazador, quien repite, por última vez, la agria sentencia)
—¡Nadie…!
Reímos, salivando la embestida.
Microrrelatos (2009); Raúl Castillo Soto
Tan pronto escuché tu desencajada risa vine.
—¡Nadie se burla de mí! —gritó aquella voz perturbada en la noche.
Casi de inmediato, escuché un disparo…
Lamo la herida en tu desalojado cuerpo manchado.
(El resto del clan de hienas manchadas rodea al desnudo y ebrio cazador, quien repite, por última vez, la agria sentencia)
—¡Nadie…!
Reímos, salivando la embestida.
Microrrelatos (2009); Raúl Castillo Soto
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