Vevero
Poeta reconocida en el portal
La joven con el disfraz de Blancanieves me toma de la mano en medio del torbellino de gente y me ruega que le vaya a buscar unos sobres de azúcar al piso 15, depto. C. Intento negarme, pero sin lograr hacerlo, entro por el palier del edificio donde ella me guía. En el interior del mismo todavía circula la misma muchedumbre que agobia, pero continúo mis pasos por el estrecho pasillo hacia el ascensor, también angosto y sofocante. Durante mi caminar medito el por qué debo hacer esto si no la conozco y la única conclusión a la que arribo es que siento pena por ella por estar trabajando de noche, un día que parece festivo y en el que el clima no acompaña. Se padece la humedad, la lluvia es inminente. Mientras me detengo en estas reflexiones y aguardo por el elevador, un tipo sale de la nada, y en pro de sus festejos, suelta todo el polvo del mata fuegos en mi cara; recapitulando huyo por el mismo camino por el que había venido, sólo que ahora distingo una serie de escalones de los cuales antes no me había percatado. Me siento en deuda con la muchacha, la busco por la esquina donde nos habíamos cruzado; no la veo, pero distingo un pequeño cartel luminoso de un local de disfraces; supongo que debe estar ahí. El gentío se mueve constantemente, parece que creciera, como un mar de individuos que me arrastra a sus adentros; logro zafarme de ese torbellino de brazos y cuerpos que me rozan y entro al local. La joven Blancanieves aquí es una pequeña Blancanieves de unos doce años, pero al preguntar por ella una mujer me indica que baje las escaleras y gire, el trayecto la conducirá
Desciendo; un hombre que me seguía y al cual no había visto baja detrás de mí, intenta violarme en el piso, sobre los escalones, pero sólo nos refregamos y gozo del orgasmo que esto me provoca. Sentada en la escalinata, recupero parte de mis recuerdos, miro a la niña y despierto.
Desciendo; un hombre que me seguía y al cual no había visto baja detrás de mí, intenta violarme en el piso, sobre los escalones, pero sólo nos refregamos y gozo del orgasmo que esto me provoca. Sentada en la escalinata, recupero parte de mis recuerdos, miro a la niña y despierto.