romanovski
Poeta recién llegado
Esa noche
llegó al castillo una invitada
acompañada por una señora
para inspeccionar cada cámara y alcoba,
atravesaron pasillos
a la luz de las velas.
La invitada de repente se desnudó
empezó a correr ensimismada
buscando satisfacer su placer
en aquel castillo
que en algunas noches
según que conjunción planetaria
aparecía de la nada.
Esa noche la invitada
una vez más
de sus ropajes
quedó despojada
huyendo de un caballero
que aparecía
entre la puerta y la celosía
a cada paso magnetizándola.
Esperaba a la invitada la señora
engalanadas de satén negro
dejando entrever sus sinuosas caderas
desnudos sus pies
accedían a cada estancia.
En una de ellas
el caballero hipnotizaba a la invitada
angulando su brazo 45 grados,
lanzó un hechizo
haciéndola enloquecer
liberando el atavismo
rasgó sus vestiduras
mostrando un rictus de placer.
Entonces sonaban en el convento
aledaño al castillo
las campanadas de maitines
en hora del amanecer
la invitada salía desnuda
gritando palabras
en una extraña inversión lingüística
solo conocida
por los huéspedes
del castillo aquel
que aparecía
en noches cerradas
cuando la luna
sangraba enlutada
tras perder la dichosa luz
del sol de medianoche
cuando palidecía la invitada
junto a la señora
que la acompañaba
en ese paseo
al interior del castillo.
El caballero que la magnetizaba
pronunció la palabra mágica
dando un beso negro
a la invitada
extrayendo una esmeralda clavada
en aquel ojo que una espiral formaba.
A través de un hipnótico mantra
el cuerpo de la invitada
levitaba en un trance
cuando la media luna menstruaba
y químicamente reaccionaba
dándole a la invitada
el poder de traspasar
en el castillo
las puertas de cada estancia.
En una de ellas
en su interior
aparecía un holograma
con la cuadratura del círculo
entonces su cuerpo
experimentaba una transformación extraña.
El caballero y la señora
observaban atentos
como el signo
se transparentaba en su cuerpo.
La invitada se acariciaba sus pechos
el caballero penetraba el arco
con una espiral en el centro
la señora besaba su cuello
luego un manantial negro
brotaba de la puerta estelar
cuadrada y circular
el castillo se inundaba
se escenificaba el acto central.
El caballero cruzado
la ramera purificada
accedieron al templo
de la única estancia
profanando el cuerpo de la invitada
que en un frenesí extremo
sanó su parte dañada.
El menstruo de la luna negra
cuadró el círculo
abriendo la puerta
posibilitando
una combustión plena
el castillo ardió
la invitada fue el combustible
poniendo en él
su última piedra.
Fin
Romanovski ©.
llegó al castillo una invitada
acompañada por una señora
para inspeccionar cada cámara y alcoba,
atravesaron pasillos
a la luz de las velas.
La invitada de repente se desnudó
empezó a correr ensimismada
buscando satisfacer su placer
en aquel castillo
que en algunas noches
según que conjunción planetaria
aparecía de la nada.
Esa noche la invitada
una vez más
de sus ropajes
quedó despojada
huyendo de un caballero
que aparecía
entre la puerta y la celosía
a cada paso magnetizándola.
Esperaba a la invitada la señora
engalanadas de satén negro
dejando entrever sus sinuosas caderas
desnudos sus pies
accedían a cada estancia.
En una de ellas
el caballero hipnotizaba a la invitada
angulando su brazo 45 grados,
lanzó un hechizo
haciéndola enloquecer
liberando el atavismo
rasgó sus vestiduras
mostrando un rictus de placer.
Entonces sonaban en el convento
aledaño al castillo
las campanadas de maitines
en hora del amanecer
la invitada salía desnuda
gritando palabras
en una extraña inversión lingüística
solo conocida
por los huéspedes
del castillo aquel
que aparecía
en noches cerradas
cuando la luna
sangraba enlutada
tras perder la dichosa luz
del sol de medianoche
cuando palidecía la invitada
junto a la señora
que la acompañaba
en ese paseo
al interior del castillo.
El caballero que la magnetizaba
pronunció la palabra mágica
dando un beso negro
a la invitada
extrayendo una esmeralda clavada
en aquel ojo que una espiral formaba.
A través de un hipnótico mantra
el cuerpo de la invitada
levitaba en un trance
cuando la media luna menstruaba
y químicamente reaccionaba
dándole a la invitada
el poder de traspasar
en el castillo
las puertas de cada estancia.
En una de ellas
en su interior
aparecía un holograma
con la cuadratura del círculo
entonces su cuerpo
experimentaba una transformación extraña.
El caballero y la señora
observaban atentos
como el signo
se transparentaba en su cuerpo.
La invitada se acariciaba sus pechos
el caballero penetraba el arco
con una espiral en el centro
la señora besaba su cuello
luego un manantial negro
brotaba de la puerta estelar
cuadrada y circular
el castillo se inundaba
se escenificaba el acto central.
El caballero cruzado
la ramera purificada
accedieron al templo
de la única estancia
profanando el cuerpo de la invitada
que en un frenesí extremo
sanó su parte dañada.
El menstruo de la luna negra
cuadró el círculo
abriendo la puerta
posibilitando
una combustión plena
el castillo ardió
la invitada fue el combustible
poniendo en él
su última piedra.
Fin
Romanovski ©.
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