Es una princesita
escapada de algún cuento
de ríos y de rosas,
que va a la escuela,
sembrando el camino
de risas y cantares.
Lleva en sus trenzas
espigas de lumbre;
en sus mejillas
manzanas de lunas;
en sus labios
pétalos de clavel.
<Marcelino Guibarra>