Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
La huella de tu nombre
En la noche del agua
hurgar en su memoria
la huella de tu nombre
es inútil tarea;
en el espejo de las gotas
abiertas, ella disuelve
las triviales texturas
líquidas del barro.
Al preguntarle al fuego
por señas que dejaste,
él dirá que evapora
en humaredas confusas,
las centellas
de los seres fugaces.
Si preguntas al viento
si trascendió tu nombre
él dirá:
no guardo memorias,
no evoco pasados,
me llevo los ecos
de voces que al batir
de mis alas,
solas se disipan.
Si al trajinar por diversas
veredas de ti
no encuentras nada
es porque otros...
en busca de sus honras
tus pasos han borrado.
Si has atisbado en todo
y nadie te recuerda,
indaga en los senderos
de los que te han amado,
ahí tal vez... tal vez
alguna huella tuya libero
su inmanencia
y fresca debe estar.
En la noche del agua
hurgar en su memoria
la huella de tu nombre
es inútil tarea;
en el espejo de las gotas
abiertas, ella disuelve
las triviales texturas
líquidas del barro.
Al preguntarle al fuego
por señas que dejaste,
él dirá que evapora
en humaredas confusas,
las centellas
de los seres fugaces.
Si preguntas al viento
si trascendió tu nombre
él dirá:
no guardo memorias,
no evoco pasados,
me llevo los ecos
de voces que al batir
de mis alas,
solas se disipan.
Si al trajinar por diversas
veredas de ti
no encuentras nada
es porque otros...
en busca de sus honras
tus pasos han borrado.
Si has atisbado en todo
y nadie te recuerda,
indaga en los senderos
de los que te han amado,
ahí tal vez... tal vez
alguna huella tuya libero
su inmanencia
y fresca debe estar.
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